Macarena Barahona

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Sábado 10 Julio, 2010


Cantera
El Oro de Crucitas

Industrias Infinito S.A., filial de la transnacional canadiense Vanesa Ventures, logró entre bastidores, y sigilosamente en el año 2001, la concesión para explotar una mina de oro a cielo abierto, en el área de la población denominada Crucitas, en la zona norte del país, entre los cerros La Fortuna y Botija a tres kilómetros de nuestro río San Juan.
Esta población denominada Crucitas, cercana a llano Verde, Chamorro, Concho, Moravia, Cocobolo, Boca Tapada, Santa Rosa, por mencionar algunas de las 32 poblaciones nacionales cercanas a la concesión de la Vanessa Ventures, sin mencionar el Río San Juan y las poblaciones nicaragüenses; que forman parte de una Red de Corredores Biológicos importantes como El San Juan-La Selva y el Corredor Biológico Mesoamericano.
El Corredor San Juan-La Selva forma parte de un compromiso costarricense para proteger diversidad de especies, entre ellas la lapa verde, que es el loro más grande de las Américas en peligro de extinción y su hábitat, el almendro de montaña, que además es el hábitat de otras más de 60 especies .
El Corredor Biológico Mesoamericano es el “embudo” donde migran de norte a sur todo tipo de especies, individuos biológicos y genes, convirtiéndose en un compromiso de desarrollo sostenible de los presidentes del Istmo Centroamericano y México, porque somos una de las regiones más favorecidas en cuanto a la diversidad del planeta.
Somos tan favorecidos en nuestra diversidad, que desde Cristóbal Colón somos sujetos de las más feroces rapiñas, a devastamientos de nuestros recursos marítimos, lujuria del capital, sometidos a políticos traidores, cómplices de despojos naturales y concesiones de agua, electricidad, tierra… todo lo que se pueda abusar… hombres, mujeres… mano de obra en el bananal, prostitución, niños y niñas en el pura vida de una patria escurridiza por manos inescrupulosas.
Así, el cianuro recorrerá las venas de nuestra tierra y a cielo abierto nuestros políticos, hombres y mujeres, que imaginan comisiones, verán la muerte lenta por las venas de los corredores biológicos, por las aguas del poderoso río San Juan, y nicaragüenses y costarricenses sufrirán con la maravillosa biodiversidad abortada en los espejuelos que ganan hasta en la engañosa publicidad, de convertir un pequeño poblado anteriormente llamado Crucitas, en un fantasma en manos de la multinacional, que hasta el nombre se lo quieren robar!!
Les deseo a los caminantes y a las caminantes hacia Crucitas, una romería donde todos pensemos en el veneno que se inicia con una cuestionada concesión.

Macarena Barahona