Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 30 Abril, 2010


El oro de Costa Rica


Qué curioso que a estas alturas estemos buscando el oro debajo de la tierra y muchos no se percaten aún de que la naturaleza ha revestido de oro a casi todo el territorio nacional. Hay cinco factores que, conjugados, han transformado a Costa Rica en un destino altamente atractivo: sus microclimas, sus playas y volcanes, su biodiversidad, su sólida estructura democrática y una población educada y amable.
¿Qué sentido tiene entonces buscar el oro debajo de la tierra? Crucitas es una expresión tardía de falta de visión; peor aún, es una torpeza. Cuando el mundo destruía la naturaleza de manera desenfrenada, unos cuantos visionarios hicieron un viraje que cambió el destino del país. Lo importante es que no lo hicieron pensando en beneficios económicos, sino que los motivó un principio de armonía con la naturaleza, una forma de vida.
Grandes visionarios hicieron algo parecido con la educación. La educación no había que justificarla, se justificaba por sí misma. Mientras la mayoría de los países latinoamericanos mantenían a sus pueblos en la ignorancia, Costa Rica hizo un viraje que cambió el destino del país. Un visionario terminó con el ejército, fuente de gastos y de golpes de estado en América Latina. Otro visionario transformó la salud en un bien solidario que cubriera a todos, algo que aún no pueden hacer países ricos: basta observar el esfuerzo titánico del presidente Obama en este campo.
Cuando hay voluntad, hay congruencia entre los valores y los hechos. Así los sueños se fueron plasmando en acciones concretas: la Ley de Agua para proteger la fuente de los ríos, nacen las reservas de Cabo Blanco y de Río Macho, le siguen los parques nacionales.... Don Pepe, Oduber y Carazo dieron un empuje extraordinario a esta gran obra. Ellos pensaban que la naturaleza no necesita justificarse y, como la educación, se justifica por sí misma.
Cuando se defienden valores no se esperan recompensas. Sin embargo, los frutos siempre llegan. El cimiento de Costa Rica se ha estructurado con base en valores, no en estrategias coyunturales. Ahí están los resultados. La educación ha permitido que las corporaciones anclen aquí, generando trabajo a decenas de miles de jóvenes. El cuidado de la naturaleza ha permitido que el turismo sea una de las principales fuentes de divisas. Esto recién comienza, llegará un día en que Costa Rica se verá abrumada por la cantidad de gente que buscará este oasis y su problema será cómo ordenar esta avalancha.
Es complicado defender a las tortugas baulas y el parque marino. También lo es el seguir protegiendo a las ballenas jorobadas, así como ha sido inútil defender a los tiburones de los pesqueros internacionales que llegan con toda tranquilidad a los muelles privados ilegales. Es difícil preservar bosques, playas, biodiversidad, parques. Los valores de quienes toman decisiones no concuerdan con los de los grandes visionarios. Es difícil convencer en temas que implican valores, más cuando hay tantos intereses en juego.