Juan Manuel Villasuso

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Martes 13 Julio, 2010


Dialéctica
El objeto de la economía

La economía es una disciplina controvertida. Los economistas pocas veces se ponen de acuerdo sobre los diagnósticos de situación, las causas que originan los fenómenos y sus secuelas, o las políticas que deben aplicarse en un determinado momento para tratar de remediar los males que afectan al sistema como un todo o a los actores o agentes económicos individualmente, sean estos personas, familias, empresas o instituciones del Estado.
Esto se debe a múltiples razones, pero posiblemente las dos más importantes tienen que ver con las diferencias de carácter ideológico (visión de mundo), muchas veces subordinada a los intereses específicos de los propios economistas, y con el objeto o propósito del análisis económico, es decir, con el sentido que se le confiere al estudio de la disciplina.
Este segundo aspecto refiere, en gran medida, a lo que podría asimilarse como epistemología económica, por cuanto se trata de establecer un criterio de cientificidad indagando entre los conceptos económicos y sus antecedentes, las cuestiones esenciales de la economía política y la consistencia de las teorías y doctrinas.
Los economistas, a lo largo de la historia, han enfatizado temas que consideran inherentes a esta materia como el valor y los precios, la acumulación de capital, la asignación óptima de recursos y las fluctuaciones en el crecimiento económico, entre otros.
A la economía clásica, y especialmente a Adam Smith, le interesó comprender las leyes que explican el surgimiento de la riqueza de las naciones. David Ricardo, fue un perspicaz analista de la realidad inglesa y sus trabajos también se orientaron hacia esa temática distributiva.
El método analítico de Marx se basó en la abstracción científica y en el materialismo histórico dialéctico. Para Marx el objetivo de la ciencia era el de descubrir la esencia de los fenómenos que se esconden bajo una apariencia exterior. La abstracción y el materialismo histórico mostraron una serie de factores propios del modo de producción capitalista que en su criterio conducían a la crisis del sistema y al surgimiento de una nueva sociedad.
Mientras que en el siglo 19 las principales corrientes económicas se dedicaron al estudio de problemas como la relación entre el crecimiento de los recursos y el aumento de las necesidades, las leyes de distribución de los productos de la tierra, la naturaleza y causas de la riqueza, y las leyes de la evolución del capitalismo, en el siglo 20 el mayor énfasis estuvo en los principios que gobiernan la asignación eficiente de los factores productivos.
Bajo esta última concepción la economía deja de ser un saber social para convertirse en una lógica de la actividad racional, aplicable a cualquier ciencia o arte. El estudio de la optimización de la conducta de los individuos lleva a considerar a estos como decisores racionales, en lugar de “animales políticos” conforme a la visión aristotélica.
Así las cosas, las llamadas leyes económicas, desprovistas de su carácter social y haciendo abstracción del marco histórico e institucional, intentan adquirir carácter universal y prevalecer sobre cualquier otra consideración o argumento.
Este enfoque expresa el profundo cambio que se ha pretendido en la concepción del objeto de la economía desde sus primeras formulaciones y destaca la clara intención por reducir, lo más posible, los ámbitos de la disciplina económica. Reduccionismo que busca la marginación de la dimensión política y la postergación del análisis distributivo.

Juan Manuel Villasuso