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Lunes, 25 de marzo de 2019



COLUMNISTAS


El Mundial y lo Mundial

Humberto Pacheco [email protected] | Martes 29 junio, 2010



TROTANDO MUNDOS
El Mundial y lo Mundial

En los muchos mundiales que a nuestros años hemos podido seguir en televisión, con la pasión que éstos incitan, nunca antes habíamos visto arbitrajes tan pésimos y tantas violaciones pasar sin castigo, ya sea dentro de la cancha ó fuera de ésta. Esto nos ha obligado a reconsiderar el repudio que por muchos años le aplicamos a Maradona por su “mano de Dios”, que le valió un Mundial a Argentina, y que ahora palidece ante los muchísimos horrores (no confundir con errores) del Mundial de Africa del Sur.
Desde la mano de Thierry suponemos que “del diablo” porque luego la reconoció sin consecuencia en el proceso de calificación, hasta la expulsión del australiano por un penalty que nunca existió, ya dentro del torneo; las no una, sino dos manos de Fabiano en su gol; el gol que le robaron a Inglaterra, que claramente picó no menos de veinticinco centímetros dentro del marco y pudo cambiar el desenlace del partido; el gol offside que le validaron a Argentina, el cual también pudo cambiar el rumbo de ese partido; y otra cantidad de obvias injusticias en los demás partidos, el resultado deportivo no dependa ya de la habilidad de las oncenas sino de la suerte que las acompañe y de la conducta errónea ó favorecedora de los jueces y sus gravemente inútiles guardalíneas.
Hemos tenido que ver estos partidos en España y de veras que hemos extrañado los valiosos comentarios arbitrales de Ramón Luis Méndez, quien habrá calcinado a jueces y guardalíneas en todas esas clarísimas ocasiones y en otras que a nosotros sin duda se nos fueron por alto.
Es una pena que esto se de casi exclusivamente porque los arcaicos jerarcas de la FIFA, esa señora de integridad tan cuestionable, se niegan a llevar el fútbol al Siglo XXI utilizando la televisión como en el basketball y el tenis para corregir en el acto los errores ó las injusticias de los árbitros. Esto ayudaría a reducir sustancialmente estas instancias de mal sabor y menos deporte.
La ausencia de este sencillo mecanismo no hace más que validar la creencia de muchos de que la FIFA hace sugerencias a los árbitros sobre cuales equipos favorecer para que no se dañe el business (se lo hemos oído a muchos locutores costarricenses). Después de ver esta enorme cantidad de atropellos tenemos que concluir que quienes en nuestro país se quejan de discriminación por los árbitros locales, no empiezan siquiera a comprender la inocencia de esos yerros comparados con los que se cometen en las grandes ligas.
Capítulo aparte, y resaltado en negrita, merece el ridículo que hicieron los franceses, desde jugadores y entrenadores hasta ministros y Presidente, ante el escándalo que provocó la Selección. Aunque esto pueda parecer meramente un desastre futbolístico, la trastienda es un entorno cargado de tensiones raciales y discriminación una especie de caldera hirviente que representa en la Selección, el convulso patrón de la sociedad francesa de hoy en día. Los europeos fueron campeones en eso de colonizar y saquear países menos poderosos, sin darles nada de vuelta. Pero durante el Siglo XX a regañadientes tuvieron que dar acogida a muchos de los habitantes de sus colonias, desplazados por la pobreza que los conquistadores crearon.
Esto ayudó a provocar, en vez del melting pot que se dio en los Estados Unidos en siglos pasados, una caldera del diablo en que se cuecen las mayores injusticias y discriminaciones. A éstas las tratan de disfrazar con lo que puedan, sean las burkas, sean las ofensas de Paraíso Fiscal proferidas a países pequeños que no tienen quien los defienda, como ha sido el caso de Costa Rica. Todo esto diseñado a tapar la verdadera situación de desencaje de la sociedad francesa.
¿Se acuerdan de la guerra El Salvador-Honduras que provocaron sus dictadores para distraer la atención de sus violatorios gobiernos? Ni más ni menos.

Lic. Humberto Pacheco
[email protected]

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