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Sábado 1 Mayo, 2010

El legado de don Oscar

Al filo del final de la segunda administración del presidente Oscar Arias, quise plasmar lo que para mí es el legado del Presidente en estos cuatro años de su gestión.
Como un ciudadano más y como periodista que cubrió los cuatro años la agenda diaria del Presidente lo que me permitió en ocasiones conversar de cerca con él tengo mi apreciación, la cual quizás pueda ser compartida por unos y objetada por otros.
Creo que el legado de don Oscar, de estos cuatro años, se traduce en una mejor educación y una mayor calidad de vida de la población más desfavorecida, esto visto desde el aspecto social; en una sostenibilidad económica del país a pesar de una inclemente crisis financiera que afectó a todo el mundo entre 2008 y 2009, desde el plano financiero; ambas en un país más inseguro que hace cuatro años.
En medio del embate que sufrieron las principales economías del mundo y sobre todo la estadounidense, las arcas del Estado no se desplomaron y a pesar del recorte presupuestario para hacerle frente a la crisis las políticas sociales se mantuvieron en el primer lugar de la agenda de Arias.
En el transcurso de los últimos cuatro años la deserción estudiantil fue paliada de manera significativa mediante el programa Avancemos y las pensiones de las personas beneficiadas por el Régimen no Contributivo experimentaron un incremento que les permitió vivir más dignamente, solo por mencionar los planes más vistosos de su administración.
En el ámbito económico la capitalización de los bancos del Estado y del Banco Central fueron un medio idóneo para mitigar el impacto de la crisis. Las políticas fiscales y monetarias tomadas desde el Ministerio de Hacienda permitieron garantizar una estabilidad macroeconómica y mantener las tasas de inflación y de intereses en niveles, por supuesto, no deseados pero estables.
Respecto al tema de seguridad, creo que don Oscar nos dejó un país más inseguro, él mismo ha reconocido que el lunar en su administración fue la inseguridad ciudadana y dijo no comulgar con lo dicho por su Ministra de Seguridad respecto a que el tema era “solo una percepción”.
Hace cuatro años su antecesor le dejó una estadística de que en un 20% de los hogares costarricenses al menos una persona había sido víctima de un asalto, hoy esta situación se da en al menos el 30% de las familias, esto solo por mencionar un aspecto.
Otro asunto que don Oscar dejó de lado fue la competitividad del país. Hoy el empresario nacional y los inversionistas extranjeros deben caminar el mismo vía crucis de trámites engorrosos para instalar una inversión que podría generar empleo apara miles de costarricenses.
En este caso serían dos de cal por dos de arena. En democracias y economías como la nuestra, resulta imposible atender las necesidades de todos los sectores de un país y dejarlas resueltas en cuatro años y quedarle bien a 4 millones de habitantes y todos felices y contentos.
Es justo que cuando los costarricenses hagamos un balance se enumeren los escollos que Arias debió enfrentar. Además de la crisis económica internacional también estuvo la aprobación del Cafta, una de sus promesas de campaña que al final tuvo que decidirse en un referéndum, pero que abrió otro flanco de batalla en su contra, pues sus adversarios desconocieron y desconocen aún, la decisión mayoritaria de los costarricenses expresada claramente en las urnas tanto al elegir a Arias como al aprobar el acuerdo comercial.
¿Pudo Arias haber hecho más? ¿Falto voluntad? ¿Se concentró solo en la aprobación del Cafta y su agenda de implementación? Sobre eso hay miles de opiniones.
Lo cierto del caso es que vienen retos y oportunidades que como país debemos enfrentar, independientemente de quien porte durante los próximos cuatro años y administraciones posteriores la banda presidencial.

Carlos J. Mora
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