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Sábado, 24 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


El Lado Oscuro

Humberto Pacheco [email protected] | Martes 07 septiembre, 2010



Trotando Mundos
El Lado Oscuro

No más bajarse del avión en el Aeropuerto Internacional George Bush de Houston y montarse en un taxi rumbo al hotel, el visitante comienza a ver por doquier rótulos que dicen “BEBER LICOR Y CONDUCIR CONDUCE A LA CARCEL”. Se evidencia en esas advertencias que en Texas no toman a broma el proteger a sus ciudadanos de los conductores borrachos y que conducir en ese estado es muy grave. Ante ese ejemplo no podemos menos que preguntarnos qué estará esperando esa tropa de incompetentes diputados y funcionarios del MOPT para darnos una Ley de Tránsito draconiana, que mande a la cárcel a los asesinos en potencia que excedan de .5 gramos de alcohol en la sangre. Ese es el nivel que imponen los países desarrollados, los mismos que están considerando la cero tolerancia mientras aquí se mantienen en las alturas de lo etílico.
En esto no caben “pobreciticos”, ni políticos cubriéndose la espalda, ni consideraciones económicas, ni “otra cervecita”, ni nada que ponga en riesgo la vida de otras personas y la propia de los infractores.
El conductor designado es una realidad que ya funciona en nuestro país, pero nada ganan los muchos jóvenes ejemplares que responsablemente lo han adoptado sí aún así pueden ser asesinados por conductores ebrios porque los diputados son incapaces de legislar una verdadera sanción que los saque de la carretera.
Sepan diputados que cada vida que muera a manos de un borracho al volante es una muerte en su conciencia y un monumento a su incompetencia.
La Sala IV ha perdido un poco el contacto con la realidad nacional por llegar a un purismo abstracto que solo en los libros existe. Es hora de que salgan a dar una vuelta por el país. Que visiten Pavas, León Trece, las fronteras y otras zonas desafortunadas y, antes de volver a sus oficinas, pasen un rato en la morgue. Con la genial salida sobre la no obligatoriedad del uso del cinturón de seguridad ya habían perdido algo en nuestro rating. Pero eso no es tan grave porque todo conductor sensato se pondrá el cinturón y se lo impondrá a sus pasajeros, diga lo que diga la Sala IV.
Pero un reciente fallo pone al país de rodillas y no deja margen a la decisión individual: el impedir a las autoridades efectuar retenes en las carreteras. Con esto, los únicos derechos que se están preservando son los de los criminales.
Los costarricenses están hartos de la inseguridad y el crimen. Prefieren ser detenidos por unos momentos para verificar que no transportan armas ilegales ó drogas, que no serlo, permitiendo a los criminales que sí las transportan circular impunemente. Es un compromiso congruente con la renuncia de derechos individuales que hubo de hacer el hombre para poder vivir en sociedad. Algo así como tener que desnudarse en el Aeropuerto.
El circo latinoamericano, cuyos payasos opacan en ridículo a los del famosísimo Cirque du Soleil, ha puesto a uno sus ejemplares más paupérrimos a denigrar a Costa Rica. El “babozón” boliviano, esbirro de Simón Bolívar junior (que el héroe nos perdone la ironía extrema), es arriado por su jefe para que manche la imagen de nuestro país. Tras comprender la estupidez que cometió, ofrece una disculpa, pero ya evidenció las intenciones de ese grupúsculo.
Para los comunistas esto no es nada nuevo: mentir, que algo queda, siempre ha sido su consigna. Les pesa que hayamos demostrado, por sesenta y un años, que el ejercito solo sirve para que las chavistas se ganen jugosas comisiones comprándole a sus países armas que no necesitan.

Lic. Humberto Pacheco A., M.C.L.
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