El jazz tiene nueva casa
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El jazz tiene nueva casa

El nuevo Jazz Café Escazú buscará proporcionar un nuevo ambiente de diversión nocturna a la zona con espectáculos de música variados

Carolina Barrantes
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Ser un punto de entretenimiento nocturno en el que se ofrecerá una amplia gama de presentaciones artísticas nacionales e internacionales. Este es el objetivo del nuevo Jazz Café Escazú, que abrirá sus puertas al público mañana.
Iván Rodríguez, uno de los dueños del recinto, conversó con MAGAZINE sobre el diseño particular del bar-restaurante y cómo se diferenciará de su homólogo en San Pedro.

¿Por qué seleccionaro
n Escazú para el nuevo Jazz Café?
Cuando se abrió en San Pedro, la idea fue posicionar un nuevo concepto de recinto musical en el que se colocaran muchas mesas y una pequeña tarima con todos los implementos técnicos necesarios.

Ahora que la marca está posicionada, decidimos abrir en un lugar de donde proviene una buena parte de nuestro público. Además, mediante un estudio verificamos que en esta zona se encuentra un nicho poblacional importante que disfruta del jazz, que es hacia el género que nos dirigimos.

¿Van a variar el estilo musical en este nuevo punto?
El concepto será el mismo en un inicio, con el staff de grupos que nos acompañan en San Pedro.
Pero allá son universitarios, mientras que en Escazú y Santa Ana el público está acostumbrado a un estilo de entretenimiento más maduro y especializado, por eso se decanta más hacia el jazz.

¿Cómo van a ser los costos de las entradas y la alimentación?
Igual que en San Pedro, porque la idea es mantener el mismo concepto. Sin embargo, muy probablemente se añadan algunos platillos o bebidas al menú tradicional, de acuerdo con lo que solicite el público. En cuanto al costo de las entradas, estas variarían solo si un grupo musical cobra un monto superior por tocar en el nuevo Jazz Café, situación que es muy lógica y razonable.

¿Por qué diseñaron el
nuevo Jazz Café a base de latas de zinc?
El diseño es una especie de homenaje a la arquitectura que había en el territorio nacional entre 1890 e inicios de 1900, cuando primaba el sentido industrial. Por ejemplo, se asemeja mucho a las torres que hay en el Centro Nacional de Cultura.
En cuanto al colorido, el objetivo es contrastar con el diseño del resto de bar. La sorpresa está en el interior, que está equipado con inmuebles y tecnología de avanzada que tiene cualquier club de jazz en el mundo.

¿A cuánto asciende la inversión en el nuevo Jazz Café?
Por el momento el costo puede rondar los $900 mil.

¿Tienen proyectos de apertura futuros?
Por el momento nos concentraremos en el Jazz Café Escazú, para ver si el concepto es aceptado en la zona.
Pero una zona que resulta atractiva es Liberia.

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