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Un impulso a planes turísticos que muestren las mejores especificidades de los países centroamericanos, en vez de repetirse, atraerá más visitantes


El istmo: buen producto turístico

Aunque Centroamérica como región sea vista desde otras latitudes como una sola, la realidad es que esta se integra de varios países que no por pequeños dejan de tener características muy particulares en todo sentido.
Tanto geográfica como culturalmente las naciones del istmo tienen bellezas naturales, tradiciones, costumbres y celebraciones especiales e incluso su modelo de desarrollo es diferente, como lo hemos señalado en otras oportunidades en este espacio.
Es por ello que parece muy acertado que la región uniera esfuerzos para promocionarse en la feria del turismo de Londres (World Travel Market), inaugurada ayer, para promover viajes “completos e integrados” a varios destinos de la zona.
Quien llega desde lugares alejados del mundo a Centroamérica, difícilmente lo haga pensando solo en un país. Luego del costo del desplazamiento lo lógico es que quiera ver lo mejor de varios de ellos y es pensando en esto que debería planificarse la oferta turística.
En esto, como en tantas otras cosas, el desarrollo debería hacerse pensando en complementarnos, no solo en competir.
Un impulso inteligente a planes turísticos que muestren las mejores especificidades, significará para el visitante llevarse de regreso la riqueza cultural de cada país y las bellezas del paisaje, siempre que la oferta no sean paquetes repetitivos de lo mismo o de algo muy parecido.
La geografía de cada nación y la idiosincrasia de su gente es lo que debe potenciarse, seleccionando lo mejor de las expresiones de la cultura y del arte ahí en donde más se diferencian de las que caracterizan al resto.
En ese sentido, ponerse de acuerdo para no intentar competir a base de lo mismo, puede ser la estrategia más inteligente que favorezca a todos, incluido el turista, que tendrá una oferta multidestino satisfactoria, variada y auténtica.
La zona, que el año pasado recibió casi 12 millones de visitantes tiene en cada país fortalezas diferentes. Si Guatemala, por citar un ejemplo, tiene la cultura maya, Costa Rica se distingue por el ecoturismo y la sostenibilidad.
Pero lo cierto es que tanto el patrimonio cultural como el natural si no se cuidan día a día, con esfuerzo para conservarlos aun cuando se reelabore para ponerlo al servicio del visitante, se puede perder fácilmente.
Sobran casos de rasgos culturales de enorme belleza e importancia que se han visto desvirtuados por una estrategia para mostrarlos.
Es eso lo único que no podemos permitir a riesgo de quedarnos sin lo mejor y único que podemos ofrecer a un turista cada vez más deseoso de conocer lo local, lo genuino.
 

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