Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 19 Abril, 2012


De cal y de arena
El frío no está en las cobijas


Si en lugar de un régimen presidencialista Costa Rica tuviera un régimen parlamentario, el mandato de doña Laura Chinchilla como Primer Ministro ya hubiese sido revocado. Su desacertada gestión desata elevada contrariedad que se refleja en las encuestas de opinión con un alto porcentaje de ciudadanos que percibe que ella no tiene el control del gobierno.
De “a cayeyo” se conspira contra ella desde el Partido Liberación Nacional; su legítima y lógica pretensión de ganar los comicios de 2014 está en zona riesgosa por los desaciertos del gobierno.
Y es que la seguidilla de errores sin precedentes por su tamaño y continuidad y de antología, además, en la historia política nacional que viene cometiendo, tumba al gobierno a un pantano de complicada y dificultosa salida arrastrando al partido a un enigmático futuro.
Sus perspectivas de triunfo están decisivamente marcadas por la necesidad de que no se coaliguen las fuerzas antiliberacionistas. Es un cuadro complejo de causas entrelazadas: a las torpezas, errores y omisiones del gobierno se suma una ya larga cadena de manoseos (olorosos a chorizo) de fondos públicos que llevan la firma de esos que Bernal Jiménez Monge llamó “los diablos” de Liberación Nacional y que han puesto en movimiento a la Fiscalía de la Etica Pública.
Lo que fue un partido político, hoy es una maquinaria electoral tan desgastada que debe ligar las probabilidades de una victoria a la tarea imperiosa de sembrar la cizaña entre la oposición para imposibilitar su coalición.
Se le desmorona el gobierno a doña Laura y la nave de su partido hace aguas. No precisamente por un acertado manejo de fichas de sus opositores ni porque los ciudadanos se hayan lanzado a la calle a exigir cambios de ruta y de choferes.
Es la carencia de habilidad política, la ineptitud de sus funcionarios y el autismo presidencial, a lo que se suma la codicia de los “diablos” que han prostituido a un partido cuya génesis está marcada por la lucha contra la corrupción, lo que está descalificando a uno y a otro.
Ese autismo, esa ausencia de capacidad para mover políticamente las fichas del tablero del gobierno, con asesores y consejeros muy ralitos, es lo que puso fuera de combate al paquete tributario que con tanta pasión y tan poca habilidad promovió ella.
No es porque la Sala Constitucional se conduce con arrogancia o porque invade competencias de otros poderes o porque un alambique institucional traba la gobernanza. Es la incompetencia para el juego político lo que está causando estragos.
Mejor haría doña Laura en seguir al Presidente de Uruguay, José Mojica, quien gusta advertir que “gobernar es desmontar resistencias mediante la negociación y el convencimiento”. Convencer, no es fácil convencer si no se pregona con el ejemplo. Ella y su partido deben salir por los fueros de la ética y la moral en la función pública. Lo que se está destapando es devastador para el gobierno, el PLN y Costa Rica.

Alvaro Madrigal