Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 26 Agosto, 2015

El comunicado de APM dice que aunque privilegia la provisión local, no puede arriesgar atrasos por asuntos fuera de su competencia


Hablando Claro

El fantasma de Crucitas

Debido a la restricción de autoabastecimiento de materia local para cumplir su cronograma de avance de obra, la constructora holandesa VanOor traerá desde Noruega la piedra con la que reforzará el rompeolas de la TCM de Moín.
El anuncio fue forzado la semana pasada por la decisión de los empresarios del Tajo Asunción de denunciar en Hablando Claro lo que refieren como obstaculización gubernamental para configurarse como el proveedor de esa piedra, dado que luego del tortuoso camino que le otorgó la Viabilidad Ambiental, la Administración le suspendió el permiso de operación a falta del título. Es decir, a falta de un papel.
El comunicado de APM dice que aunque privilegia la provisión local, no puede arriesgar atrasos por asuntos fuera de su competencia, como claramente resulta ser la pugna entre los propietarios del tajo y la institución gubernamental que debe resolver.
Asegura que se importará menos del 20% de la piedra necesaria. Respecto del 100% no pareciera un desplome. Pero cuando realizamos que la obra requerirá casi 6 millones de toneladas de piedra, entendemos entonces que el 20% es una buena porción de materia prima que, si pudiera obtenerse en fuentes locales, haría parte de la activación económica que ya está dándose en Limón en esta primera fase de la obra.
La piedra noruega reúne los requisitos necesarios porque sus placas tectónicas son más antiguas y las condiciones climáticas adversas. Además los costos no se incrementarán con la importación, pues ya estaban incorporados en la estructuración presupuestaria, aseguran los empresarios portuarios. Parece que por ahí no vamos a perder. Pero tampoco vamos a proveer más ganancia local, cuando podría ser así, dado que aquí en Costa Rica también hay canteras que proveen ese tipo particular de piedras.
Y no solo del Tajo Asunción, que es la piedra de tropiezo que ha sido reivindicada como victoria para los opositores a la megaterminal. Hay también un tajo en Guanacaste que ya probó la calidad de sus materiales y por si fuera poco por lo menos dos solicitudes más de concesión en trámite, también varadas en SETENA (expedientes D1-10146-2013 Tajo Triple B Río Peje y 7705-2012 Tajo don Luis) que también reúnen los requisitos para ser explotados eventualmente, como lo fueron en su día las canteras que proveyeron las piedras para el muelle alemán.
El meollo de la cuestión, pareciera ser que tanto la SETENA, el titular del MINAE y el Presidente de la República no estarían dispuestos a dar el peligrosísimo paso de aval al negocio de explotación de piedra especial de gran calado para la TCM, por el inmenso temor a enfrentar el costo político y hasta judicial que ello implicaría.
Después de todo, está aún muy fresco en la memoria el temido fantasma de Crucitas.
Siendo así, todo parece indicar que moriremos aferrados a las piedras. Aunque perdamos fuentes de empleo y generación de ingresos al fisco.
Mientras tanto, paradójicamente ya empiezan los especialistas a advertir sobreexplotación de los cauces de ríos como Banano y Chirripó, dado que ahí no hay control de ningún tipo y por lo menos, el material de relleno más fino, sí está produciendo negocio local.
Las piedras, como el oro.

Vilma Ibarra