Macarena Barahona

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Sábado 17 Mayo, 2014

Leer a Martí es alimentar la pasión de una América española, unida, cercana y libre. Su espíritu vive por aquí vigilante de libertad


El espíritu de Martí vive por aquí

La ventana abierta deja el aire inundar la habitación, y el horizonte amplísimo de un malecón y su costa, con bruma y lluvia.
Sí, solo el mar, y una carretera despoblada de vehículos y personas. Un atardecer espectacular.
Me encuentro en la ciudad de La Habana en una actividad académica convocada por el Centro de Estudios Martianos.
Se reúnen especialistas de diferentes países y universidades, para analizar y refrescar nuevos puntos de vista, nuevas lecturas y nuevos pensamientos, de la obra del latinoamericano y cubano, José Martí.
Es este un bello país y su capital, puerto y corazón. Llena de enigmas y tesoros, tan intensa y amada isla, por hombres y mujeres extraordinarios que dieron y dan su vida, por los significados más profundos de la palabra libertad.
Crecer en esta infinitud de ciudad-mar, es hacerlo de ventana al infinito, de sueños sueltos por el aire, valientes y temibles, huracanes de niñez de un país tardío.
Pienso en Martí y tantos patriotas. La independencia de Cuba fue postergada porque las garras de un imperio decadente y la voracidad de otro imperio en extensión —hasta el presente— le impiden su libertad total sobre su tierra.
Le falta a Cuba la soberanía completa dentro de sus fronteras, es un país que no tiene todo su territorio.
Es la isla más codiciada del Caribe, la que custodia las puertas de Américas desde que llegara Cristóbal Colón.
Esta libertad de ver el cielo extenderse como el deseo migrante, sobre el mar sin tierra, será lo que soñaron Martí, Maceo, el Che Guevara.
Fidel, será esta posibilidad infinita e irrepetible, de construir sociedades mejores, hombres y mujeres con otro corazón.
Veo la carretera nocturna y donde unos viajan, otros salen, puerto y aeropuerto… es un inacabable movimiento... parece todo en construcción en cambio.
¿Se encontrará un instante, dentro de esta historia en tránsito, para que el hálito del pasado vuelque al futuro y llene más de esperanza las carencias?
Leer a Martí es alimentar la pasión de una América española, unida, cercana y libre.
Su espíritu vive por aquí vigilante de libertad.

Macarena Barahona Riera