El Efecto Japón
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El Efecto Japón


El impacto sobre las economías emergentes ya se ha observado, el Indice de medición del riesgo de los bonos de mercados emergentes EMBI se elevó a su nivel más alto desde septiembre de 2010


Es obvio que el terremoto sufrido por Japón hace más de una semana, así como sus consecuencias posteriores, van a tener un impacto en la economía global, debido a que esta es la tercera economía más grande del planeta.
La gran incógnita aquí es ¿qué tan grave va a ser?, no solo porque la catástrofe en sí implica la utilización de una cantidad de dinero muy elevada que tiene que salir de las arcas del país nipón, sino por cómo se afectan las economías dependientes.

Un ejemplo de lo antes planteado lo observamos en los precios del crudo que comenzaron a reaccionar hacia la baja, debido a la caída en la demanda japonesa (Japón es el segundo importador mundial de crudo luego de EE.UU.), lo que implicaría un repentino exceso de oferta.
Otro ejemplo de este impacto, es el aumento que han experimentado los chips de las computadoras, ya que se desconoce si la producción podría volver a normalizarse en el corto plazo.
El problema no es que haya habido un desastre natural de proporciones mayores en Asia, sino que la economía global apenas está saliendo de la mayor crisis financiera vivida desde la Segunda Guerra Mundial y su capacidad de recuperación está muy afectada.
En vista de lo anterior, se requerirá de un mayor esfuerzo por parte de los países, para hacer que los mercados no se desequilibren y los riesgos se incrementen.
Una muestra de ello es que el Banco Central de Japón tuvo que inyectarle al sistema financiero local 184 mil millones de dólares y además que iniciar un plan de recompra adicional de bonos por el orden de los 61 mil millones, con el fin de mantener la credibilidad del sistema, y aun así los mercados continuaron cayendo en la medida que las consecuencias del terremoto poco a poco se mostraban de mayor magnitud.
Aunado a lo anterior, el estimado del costo de la recuperación del país equivale a unos 196 mil millones de dólares, lo que representa cerca del 5% del Producto Interno Bruto del país, por lo que los analistas esperan una caída del crecimiento del 2011 a 2% luego de haber crecido casi 4% en el 2010.
El impacto sobre las economías emergentes ya se ha observado, el Indice de medición del riesgo de los bonos de mercados emergentes EMBI se elevó a su nivel más alto desde septiembre de 2010 durante la semana pasada, ante la posibilidad que las empresas de estos países no pudieran colocar sus productos (principalmente materias primas), en el mercado nipón y por otra parte recibir de este productos básicos para el desarrollo como la tecnología.
Es claro que la economía global va a perder mucho este año debido al impacto de este lamentable desastre, pero quizás sean los países emergentes los que sufrirán más debido a que pueden perder parte de su hasta ahora muy preciada “estabilidad” económica.

Alfredo Puerta, MBA
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