Arturo Jofré

Arturo Jofré

Enviar
Viernes 4 Abril, 2014

No voté por don Luis Guillermo, pero le pido como ciudadano que aplique los remedios que la Caja merece


El derrumbe de la Caja

Pocas instituciones son tan necesarias y tan mal administradas como la Caja Costarricense de Seguro Social, por lo menos en el último cuarto de siglo.
A eso se suma el permanente ataque desde muchos frentes, sea por la corrupción política, la corrupción interna, la deficiente administración, el aprovechamiento de unos cuantos vivillos en todas las formas imaginables y el deseo no explícito de muchos para debilitarla.
Pobre Caja, con enemigos dentro y fuera qué difícil es avanzar.
El fracaso de la descentralización hospitalaria demostró que la relativa autonomía de los hospitales solo sirvió para que cada uno construyera un sistema cerrado, en que la retroalimentación del usuario siguiera esperando.
La descentralización no falla, lo que falla es la mala gestión. La mala gestión superior de la Caja que no entendió que al descentralizar la gestión se debió fortalecer el control, y la creencia de que un médico tiene que ser un buen administrador.
Perdemos médicos de primera línea en tareas que no constituyen ni su vocación ni para lo cual están preparados o han demostrado su capacidad.
Costa Rica tiene uno de los más amplios sistemas sociales de seguridad social a nivel internacional, personalmente soy un defensor absoluto del mismo, pero hay tres enemigos que atentan seriamente contra esta institución: la pésima administración, la corrupción que le inyectan desde fuera —especialmente los políticos que la han utilizado para sus propios fines—, y la corrupción y desidia internas.
Con esta trilogía la Caja debe navegar a duras penas.
El Hospital de Niños, la joya de los hospitales, también se infectó con acusaciones muy graves, ya que se trata de la muerte de niños por supuesta culpa de quienes debían restablecer su salud.
La Presidenta Ejecutiva, que en aspectos financieros ha logrado avances, sale con una frase de político tradicional: “Aquí no hay intocables. Se investigará, se procesará y …”.
Por algo mucho menor a lo que ocurre en hospitales como el de Niños y el Calderón Guardia los administradores de esos centros debieron haber sido separados de sus cargos mientras dure la investigación.
Un director de hospital debe responder por el desorden y la falta absoluta de controles y protocolos que no se cumplen, más cuando hay vidas humanas de por medio.
Es triste ver a una institución benemérita en que se comercia internacionalmente con la venta de riñones utilizando las instalaciones de uno de sus hospitales, o que desaparezcan las córneas del banco de ojos mientras medio millar de personas esperan una, o que se tenga que investigar la muerte de una gran cantidad de niños por supuesta negligencia.
Yo no voté por don Luis Guillermo, pero le pido como ciudadano que aplique los remedios que la Caja merece, para bien de la gran mayoría de la gente honesta y servicial que trabaja en ella, para que salvemos una de las grandes obras de Costa Rica y para que los ciudadanos no veamos despilfarrado nuestro dinero.

Arturo Jofre
[email protected]