Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 9 Agosto, 2016

Los problemas de nuestra macroeconomía se reflejan en los déficits sociales y las carencias de más de un tercio de nuestra población, particularmente niños, mujeres y adultos mayores

Reflexiones

El Banco Central y las quejas de la ciudadanía

¿Por qué, cuando se dice que mejor les va a las cifras macroeconómicas, las personas que dependen de un salario, perciben lo contrario? Aclaro que no se trata, ni de algunos pocos médicos, ni del propio presidente del Banco Central, ya que sus salarios son hasta 40 veces más altos, que el salario promedio del país. Efectivamente, vivimos en una economía crecientemente dolarizada, con altos costos de servicios públicos y con distorsiones, que motivan que las personas de ingresos más bajos, tengan enormes dificultades para subsistir y vivir dignamente. Aunque la inflación cae asintóticamente a cero, en las estadísticas, los costos de vivir en Costa Rica para los más pobres, son cada día mayores.
La razón fundamental de la queja ciudadana que emana en mayor medida de los jóvenes, las mujeres y los desempleados, en general, es que sus salarios son inferiores a los requeridos para garantizar un nivel de vida digno. La situación en la calle, no es igual que la que viven ciertos funcionarios del gobierno, que pueden cobrar hasta dos millones de colones en viáticos por una gira al exterior. Tampoco es común encontrar puestos de trabajo, donde por horas extras se pueda superar e inclusive duplicar el salario, como sucede en algunas muy pocas instituciones públicas, como la propia Asamblea Legislativa. Así las cosas, la gran mayoría de los costarricenses tiene que cargar con los altos costos de movilidad, en una ciudad abarrotada y congestionada; los altos costos de los alimentos, la luz, el agua, los servicios básicos e impuestos municipales y sobre todo, con niveles bajísimos de salarios mínimos, cuando y si acaso, se le respeta dicha condición.


Hablo de los trabajadores de a pie, que cada vez tienen menos oportunidades de estudiar en su agenda personal y de familia, tienen enormes problemas para tener una casita decente y viven inmersos en un entorno de inseguridad, con muy estrecha calidad de vida. A ellos se les habla de nuevos logros macroeconómicos, de inflación cercana a cero, de crecimiento del 4% y menor déficit fiscal. Si de eso se tratara la ecuación económica y para eso se nombrara a un equipo económico de gobierno, sería mejor tan fácil gobernar. El verdadero problema es la situación estructural de desempleo que existe en la economía nacional, que sigue afectando a miles y miles de familias costarricenses. El problema de fondo es un sistema financiero que presta a quienes no necesitan y de forma cara y claramente, usurera en muchas de sus tarifas.
Los problemas de nuestra macroeconomía se reflejan en los déficits sociales y las carencias de más de un tercio de nuestra población, particularmente niños, mujeres y adultos mayores. Empero, un discurso vacío que no ha podido responder al deterioro creciente de los indicadores de desigualdad económica, principal desequilibrio social y económico que enfrenta la Costa Rica del siglo XXI, así las cosas esos son, pírricos resultados macroeconómicos que no calan en el bienestar de los ciudadanos, de eso nos cuenta la revisión del programa macroeconómico del Banco Central.