Nuria Marín

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Lunes 28 Noviembre, 2011


Creciendo [email protected]
El alto precio de la politiquería


El super comité conjunto encargado de la reducción del déficit en Estados Unidos fue incapaz de llegar a un acuerdo. Esto no es gran noticia, de hecho pocos le auguraban éxito desde su conformación.
Se encomendó a 12 personas lo que ambas cámaras del Congreso habían sido incapaces de resolver luego de un contraproducente show mediático, que no solo no condujo a nada sino que exacerbó los ánimos partidarios.

El super comité se integró como una coyuntural tabla de salvación que “lavaba” cara ante la incapacidad política o política “at its worst” para elaborar una propuesta aceptable para ambos partidos en el término perentorio del 23 de noviembre.
Reconozco que se trataba de realizar una titánica labor, definir cómo disminuir la deuda en una suma de al menos $1.3 trillones (de EE.UU., en Costa Rica $1.3 mil millones) en un periodo de diez años, en un país con altos niveles de desempleo, lenta recuperación y con amenazas latentes como la crisis europea.
El problema resulta aún más apremiante si consideramos que el país se encuentra totalmente dividido de forma consistente con las líneas partidarias. Según una encuesta publicada en CNN el 59% de los republicanos se opone a la creación de más impuestos, en tanto el 57% de los demócratas se opone al recorte de gastos en inversión social (ergo, más impuestos).
Por otra parte, en el caso de los independientes, críticos para cualquier elección, siete de cada diez si bien están de acuerdo con incrementar los impuestos a los ricos y a las corporaciones (contra la posición republicana) también están a favor de recortes en los programas sociales (contra la posición demócrata). Con posiciones tan divergentes, reconozco la dificultad de conciliar acuerdos.
Lejos de entrarle al problema no solo se “ha pateado el tema para el próximo año” sino que se ha caído en un manejo politiquero de cara a las elecciones primarias republicanas y las próximas elecciones presidenciales y legislativas de noviembre de 2012.
Estas no son buenas noticias para nadie en momentos en que el crecimiento del tercer trimestre en Estados Unidos fue menor al proyectado y llegan más malas noticias del otro lado del Atlántico: incremento del costo del endeudamiento para España, la frágil negociación griega y la inminencia de una baja en la calificación francesa. La turbulencia de las bolsas a ambos lados del Atlántico reflejan la creciente incertidumbre.
¿Qué sigue ahora? Evitar a toda costa que la politiquería siga prevaleciendo. Al no haber acuerdo, entra en vigencia un sistema automático de recortes a partir de 2013 y el Presidente Obama deberá obstaculizar con el veto, lo que ya anunció hará, cualquier intento de cambio o posposición de los cortes pues no solo arriesga que una vez más se baje la calificación de la deuda del país, más importante aún, hay que evitar una nueva ola de desconfianza que afecte la de ya de por sí frágil estabilidad global.

Nuria Marín Raventós