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Lunes 8 Julio, 2013

Según hechos comprobados en los últimos años, se han detectado altos niveles de arsénico en acueductos de Guanacaste y San Carlos. Esta es una responsabilidad que el Estado no puede postergar y mucho menos soslayar


El agua potable es un derecho humano

Está claro que, en nuestra Constitución y en nuestro cuerpo de leyes, debe consignarse claramente el principio de que el agua de calidad potable es un derecho humano.
La razón es obvia, sin agua no se puede vivir, como también es obvio que el agua contaminada puede enfermar e inclusive matar a las personas.
Según hechos comprobados en los últimos años, se han detectado altos niveles de arsénico en acueductos de Guanacaste y San Carlos.
Estos niveles mostrados superan la norma nacional y la norma establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Ciertamente, en algunos otros países del mundo, el nivel permitido de arsénico en el agua podría ser mayor, pero se trata en esos casos de agua que no será utilizada para consumo humano.
Por la salud del pueblo se deben extremar las medidas precautorias y, con más razón, cuando existen hechos comprobados de la existencia de estos altos niveles de arsénico.
No podemos esperar la reforma de nuestra Constitución para tomar medidas concretas. Acueductos y Alcantarillados (AyA), junto con el Ministerio de Salud, la Comisión Nacional de Emergencias y demás entes operadores, deben actuar ya. Cuando se trata de la salud la respuesta debe ser inmediata.
La instalación de equipos especiales existentes actualmente en el mercado, tales como ósmosis inversa, tecnologías iónicas, entre otras, son verdaderamente una necesidad, no un lujo.
Esta es una responsabilidad que el Estado no puede postergar y mucho menos soslayar.
Queda claro que proteger a la población de aguas contaminadas es un asunto del estado.
Es además, un tema que merece toda la atención e importancia, por lo tanto, el control de calidad en manos del laboratorio de AyA debe continuar siendo estricto y minucioso.
Las decisiones administrativas deben ser oportunas, pues mañana puede ser demasiado tarde. Está en juego la salud de muchos costarricenses.

Everardo Rodríguez Bastos

Expresidente Ejecutivo de A y A