Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 27 Abril, 2011


PIZARRON
El 1º de mayo

El 1º de mayo tiene varios significados en la historia patria.
Primero, la rendición del filibustero norteamericano William Walker en 1857, fecha gloriosa que poco se recuerda con este contenido, que oficialmente casi ni se menciona.
Segundo, el Día Internacional de los Trabajadores, por la gesta de los trabajadores de Chicago que en 1886 hicieron huelgas para lograr la jornada de ocho horas de trabajo, movimiento reprimido cuyos principales dirigentes fueron asesinados. En su recuerdo se estableció a partir de 1890 la realización de desfiles de trabajadores, en todas partes del mundo, como día de balance de las luchas realizadas en el año transcurrido y de plataforma de luchas reivindicativas para el año venidero. No es un día de fiesta, es de lucha, de fortalecimiento de la organización obrera y su movilización. En Costa Rica desde 1913 se llevan a cabo estos desfiles.
Tercero, en el que la Asamblea Legislativa elige el Directorio Legislativo, el organismo que dirige este Poder de la República, para la siguiente legislatura anual, en este caso la segunda de la administración Chinchilla.
Cuarto, la obligación constitucional de rendir cuentas por parte del Poder Ejecutivo ante el Poder Legislativo del año transcurrido, lo que se lleva a cabo con el informe de la Presidenta ante los diputados sobre su primer año de gestión.
El desfile de trabajadores el 1º de mayo no debiera terminar en la Asamblea Legislativa por cuanto allí la atención es política relacionada con lo propio de la elección del Directorio y del mensaje de la Presidenta. Los trabajadores movilizados allí no tienen ninguna atención, más allá de tener concentrados a los periodistas y la posibilidad de que algún diputado salga ante ellos a saludarlos por su día. De hecho los trabajadores movilizados se ponen a la cola de la actividad que allí ocupa la principal atención del día.
No realizan protesta política contra los partidos políticos allí representados ni contra el partido gobernante, ni concluye esa actividad con proyectos de ley acogidos por los diputados. Generalmente se entrega un pliego de peticiones laborales a los diputados que ni se lee en la correspondencia del plenario.
El discurso presidencial pocas veces es un esfuerzo de reflexión sobre los problemas del país, su magnitud, cómo se enfrentan, sus posibles soluciones, y de la visión gobernante para los siguientes meses. Más se reduce a explicar como se ha aplicado, que no gastado, el Presupuesto Nacional en el periodo que se presenta.
La atención del día hasta el discurso presidencial a las 6 p.m. la tiene la integración del Directorio Legislativo. ¿Quién lo debe presidir y dirigir, un partido o un diputado en particular, el partido gobernante o la oposición parlamentaria? ¿En caso del partido gobernante, debe mantenerse el Presidente legislativo o debe cambiarse? Ya ha habido experiencia de un Presidente durante cuatro años. ¿Las comisiones legislativas deben reacomodarse, mantenerse como están, o deben cambiarse totalmente? ¿Debe integrarse multipartidariamente el Directorio Legislativo porque así es la Asamblea? Algunos que reclaman esta integración y hasta Directorio opositor cuando presidieron ese Poder se opusieron a esta misma petición de los partidos en ese momento. ¿Qué es lo que más le conviene al país?
A cuatro días del 1º de mayo pareciera que tenemos un jabón en las manos que al apretarlo no sabremos para donde saldrá. En política dos y dos no son cuatro.

Vladimir de la Cruz