Enviar

Se ha tendido en los últimos años a exponer al público tecnologías que están menos que listas para usos prácticos o diarios. A cada rato se publica en sitios de noticias o tecnología sobre el "siguiente breakthrough" cuando la tecnología se ha usado solamente para resolver un problema poco práctico en un laboratorio.

Antes de que una solución salga al público y realmente impacte negocios o vidas, primero debe pasar por un largo proceso de preparación.

Una tecnología, por más compleja, nueva o innovadora que sea, no es nada sin una aplicación real y funcional a un problema o dolor existente (nuevo o ya reconocido). Una tecnología es un martillo, lo que la hace innovadora es el uso que se le dé.

Con el crecimiento de tecnologías tales como Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas y realidades mixtas (Virtual, Aumentada), crece el reto de crear experiencias en aplicaciones reales de la tecnología.

Tener la mejor tecnología pero no los usos, es como tener la mejor visión en una cueva a oscuras.

El mercado demanda experiencias. Así como los sitios web un día fueron creados sin pensar en los usuarios, solo "demostrando las cosas cool que se pueden hacer", las soluciones que se creen a partir de ahora (más complejas que nunca) deben iniciar pensando en el usuario.

201704191327030.tres.jpg

Que algo sea funcional ya no es suficiente, debe tener sentimiento.

Estas tecnologías "nuevas" brindan nuevos canales de comunicación e interacción con las máquinas. No pensar desde el comienzo en la experiencia que se brinda puede llevar a crear algo que nunca se use, o peor, algo que se tenga que utilizar a la fuerza aunque no sea usable.

La evolución de una tecnología no solo debe venir de un laboratorio, debe venir de un pensamiento más tipo "startup". Enfocado en encontrar ese fit entre la necesidad y la solución.

"For businesses, it's no longer enough to create a product that's reasonably priced and adequately functional. Anybody can do that. Today, it must also be beautiful, unique and meaningful ... In age of abundance, appealing simply to rational, logical and functional needs is insufficient." - Daniel Pink, author of A Whole New Mind

Por esto, en los últimos años ha crecido el perfil del Diseñador de Productos (y sus variaciones como Diseño de Interacciones, Arquitectura de Información, Diseño de Experiencia, etc), una persona que no solo se enfoca en que las cosas se vean bien (como el típico y aún necesario diseño visual), sino que se enfoca en entender que es lo que se necesita realmente, como se necesita y cuando se necesita.

Grandes empresas como IBM, Microsoft y Google entienden esto, y en los últimos años, han apostado por enfocarse en técnicas como Design Thinking, Design Sprints, entre otros; para asegurar que sistemáticamente pueden innovar.

201704191327030.cuatro.png

Estando cerca de grandes como IBM y Microsoft he tenido la oportunidad de ver este cambio de paradigma de primera mano. La ventaja la obtienen quienes logran comprender a sus usuarios antes que los otros, no quienes liberan tecnología cada semana.

En la región, poco a poco se le da mayor relevancia a los diseñadores de productos, enfocados en experiencias de usuario, que puedan crear los productos del futuro.
 

Ver comentarios