Enviar
Vientos de cambio tras votaciones en comunidades autonómicas
El PP recupera Galicia y los no nacionalistas avanzan en el País Vasco

Estas elecciones han sido las primeras que se celebran en el País Vasco sin representación de la izquierda independentista próxima a la organización terrorista ETA al haber ilegalizado sus candidaturas el Tribunal Supremo español

Madrid, EFE

Las elecciones celebradas el domingo en Galicia y el País Vasco han traído el cambio a ambas comunidades autónomas, en las que el conservador Partido Popular (PP) recuperó su feudo gallego y las fuerzas no nacionalistas amenazan por primera vez la hegemonía del Partido Nacionalista Vasco (PNV).
En Galicia, al cierre de la edición con el 98,61% de los votos escrutados, el PP suma 39 escaños, uno más de los 38 que forman la mayoría absoluta que permite gobernar en solitario en esa región del noroeste de España.
El Partido Socialista, liderado en Galicia por Emilio Pérez Touriño, obtuvo 24 diputados y el Bloque Nacionalista Gallego, con el que formó coalición en 2005 para arrebatarle el Gobierno al PP, 12 escaños.
El triunfo del PP llegó de la mano de un nuevo líder regional, Alberto Núñez Feijóo, que sucedió al histórico dirigente conservador Manuel Fraga, fundador del partido.
Además de recuperar uno de sus principales bastiones, el éxito electoral en Galicia reviste una gran importancia para el principal partido de la oposición en España y para su presidente, Mariano Rajoy, cuyo liderazgo fue cuestionado tras su segunda derrota electoral en 2008 frente al socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
Por ello, Rajoy se volcó en la campaña electoral gallega que se llevó a cabo en medio de una fuerte tensión política después de que se destapara una presunta trama de corrupción que salpicó a cargos públicos del PP.
Algunos analistas consideraron que la derrota en Galicia es el primer castigo que sufre el gubernamental Partido Socialista de Zapatero por la crisis económica que en España ha ocasionado un fuerte incremento del desempleo.
Feijóo se fijó combatir la crisis económica como su primera prioridad de Gobierno.
Los 2.565 colegios electorales, repartidos por las cuatro provincias gallegas -La Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra-, abrieron sus puertas a las 9 de la mañana y las cerraron a las 8 de la noche, hora de España.
En horas de la tarde los sondeos pronostican unos resultados muy ajustados entre el opositor conservador Partido Popular (PP), que en 2005 se quedó a un escaño de la mayoría absoluta (38 escaños), y la coalición gobernante formada por socialistas y nacionalistas (Partido Socialista de Galicia/Bloque Nacionalista Gallego) que podrían reeditar un nuevo pacto.
En el País Vasco, el resultado electoral puede suponer un vuelco político histórico con el avance de las fuerzas no nacionalistas que, por primera vez, suman más votos y amenazan la hegemonía del Partido Nacionalista Vasco (PNV) que gobierna esa región desde hace 29 años.
En el País Vasco, están convocados 1,7 millones ciudadanos, de ellos 43.660 residentes en el extranjero, que se reparten en países como Francia, Argentina y Venezuela.
Con el 100% de los votos escrutado, el PNV es el partido más votado, con 30 escaños (tenía 22), pero las fuerzas que le apoyaban en el Gobierno de coalición han sufrido un retroceso y sus tres diputados no serán suficientes para tener la mayoría absoluta, de 38 diputados.
Las fuerzas no nacionalistas: el Partido Socialista, con 24 diputados, el Partido Popular, con 13 (perdió dos) y el diputado logrado por el recién creado Unión, Progreso y Democracia (UPyD) de la ex diputada socialista Rosa Díez, sí suman los 38 escaños.
El PNV podría, no obstante, recurrir también al apoyo de Aralar, la formación independentista no radical que logró 4 escaños, en un avance importante ya que solo tenía 1, pero aún así le faltaría un escaño para tener la mayoría absoluta.
En estas elecciones vascas no hubo por primera vez representación de la izquierda independentista radical vinculada a la organización terrorista ETA, que pidió a sus simpatizantes el voto nulo.
El candidato a presidente del Gobierno vasco (lehendakari) por el Partido Popular, Antonio Basagoiti, dijo tras depositar su voto en Bilbao que "hoy es un día histórico", porque por primera vez en unas elecciones autonómicas vascas "no está la papeleta de ETA-Batasuna o como se quiera llamar".
Cuatro personas fueron detenidas cuando intentaron colocar en dos colegios electorales papeletas de una de las plataformas ilegalizadas, Demokrazia 3 Milioi (D3M).
Además, la Policía identificó y acusó a 23 personas de perturbar el orden de la votación por increpar a varios candidatos cuando iban a depositar su voto.
Esos votos fueron 100.924, el 8,8% de los sufragios emitidos, según los datos oficiales.
Los resultados de los comicios vascos dejan un mosaico postelectoral muy complejo y obligará a intensas negociaciones en los próximos días para la formación del Gobierno, que por primera en tres décadas podría tener un “lehendakari” (presidente regional) no nacionalista.
Los socialistas consideran un gran éxito los resultados cosechados en el País Vasco.
Su líder en esa comunidad, Patxi López, anunció que se siente “legitimado para liderar el cambio en Euskadi (País Vasco). No renuncio a presentar mi candidatura y a recabar apoyos para ser el próximo lehendakari vasco”.
“Se ha acabado el tiempo de la bronca y de la exclusión. Hemos abierto un nuevo tiempo político”, afirmó López en medio de los gritos de sus seguidores de “Patxi lehendakari”.
El líder regional del PP, Antonio Basagoiti, destacó por su parte que sus 13 escaños serán “decisivos para la conformación del próximo Gobierno Vasco” y que está claro que “los vascos han votado por el cambio”.
Rajoy atribuyó a la larga lucha de su partido el vuelco electoral registrado en el País Vasco y el que “por primera vez ETA no va a estar en el Parlamento”.
Las elecciones gallegas y vascas son también un test para los dos principales partidos españoles, el gubernamental Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el conservador Partido Popular (PP).
La crisis económica y la fuerte tensión política provocada en las filas del PP por dos investigaciones judiciales sobre presuntas tramas de corrupción y espionaje dominaron la campaña electoral.


Ver comentarios