El potencial de un equipo de trabajo diverso
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Las gerencias de RR.HH. de hoy en día enfrentan una serie de desafíos relacionados con la gestión efectiva del talento humano, en un contexto en el que los equipos de trabajo son diversos y donde existen mecanismos jurídicos que reconocen positivamente dicha diversidad. ¿Cómo desarrollar, por ejemplo, instrumentos de medición del desempeño que no sean susceptibles de considerarse discriminatorios? ¿Cómo aplicar criterios absolutamente objetivos para mejorar la gestión del talento humano? La respuesta está en la combinación de la gerencia basada en datos y la psicología científica aplicada a gestión de personas, a través de las competencias laborales. La evaluación de la idoneidad y del desempeño debe basarse en los indicadores correctos y medirse con instrumentos que aseguren la validez objetiva de la información.

Por otra parte, surge también la duda respecto al procedimiento adecuado para promover una cultura empresarial que reconozca la diversidad tanto a nivel externo como interno. Se trata, sin duda, de una tarea compleja ya que, a menudo, una mala gestión supone riesgos de demandas y procesos judiciales costosos.

En nuestro país, la Reforma Procesal Laboral (que entró en vigencia hace casi un año) estableció un conjunto de parámetros para evitar prácticas discriminatorias dentro de las organizaciones empresariales. Los líderes deben asegurarse de que sus organizaciones cuenten con las mejores políticas de gestión de capital humano, y que tengan culturas que rechacen la discriminación, a través del ejemplo de su propia conducta y de acciones concretas para permitir que grupos de trabajo compuestos de personas distintas, finalmente, logren aprovechar al máximo la potencial productividad que ofrece dicha diversidad.

La discriminación, pese a ser muy frecuente en todas las sociedades, no constituye un proceso natural. Más bien, se trata de una construcción social que se expresa de múltiples formas que pueden ir desde los aspectos étnicos y de apariencia física hasta las filiaciones políticas o religiosas.

La globalización puso en el tapete la discusión sobre las diferencias. Y esto se ha vuelto particularmente evidente en el ámbito de la cultura empresarial. En la actualidad, la dinámica de las cadenas globales de valor precisa de equipos de trabajo multiculturales y diversos que se interconectan remotamente mediante redes sociales, correos electrónicos, videoconferencias, etc.

Es importante tomar en cuenta que todas estas condiciones, además de suponer la necesidad de reformular e innovar diferentes prácticas de gestión del talento humano, constituyen verdaderas oportunidades de crecimiento para sus equipos de trabajo y sus perspectivas en el mercado.


Sol Echeverría Hine


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