"El humor es un aporte filosófico"
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En su gira de despedida, Chespirito analiza la moral y los problemas de América Latina
“El humor es un aporte filosófico”

El pequeño gran Shakespeare de Latinoamérica, Roberto Gómez Bolaños, dijo junto a su esposa, Florinda Meza, que la pobreza tiene fácil solución, pero la peor es la pobreza espiritual

Luis Alberto Muñoz
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A las puertas de los camerinos, detrás de los telones del Teatro Melico Salazar, esperaban su maquillaje y vestuario uno de los mayores comediantes de la historia de América Latina, Roberto Gómez Bolaños, y su inseparable esposa, Florinda Meza.
El escritor mexicano, actor, director y compositor, mejor conocido como “Chespirito”, adquirió este nombre en respeto y admiración por su capacidad creativa: “Shakespeare” en diminutivo, por su baja altura física.

No es para menos su apelativo tras haber escrito más de 2 mil programas de televisión, 40 películas, obras de teatro, libros y poesías; el ingenio de Gómez impone un récord difícil de igualar a nivel mundial.
A sus 79 años, en medio de su gira de despedida, en una gastada sala tras bambalinas, don Roberto y doña Florinda concedieron una entrevista simultánea para hablar del aporte espiritual y filosófico de su obra.

—En sus obras han mostrado mucha sensibilidad a la pobreza, ¿por qué?
RG/ Es un problema y un dolor mundial, pero es peor la pobreza espiritual.
FM/ En todos los programas que hemos hecho hay pobreza económica, pero nunca hay pobreza moral.

—¿Qué significa el humor?
RG/ Yo creo que es un aporte filosófico para superar muchas cosas y auxiliar otras. Ayuda a vivir, es imprescindible, no es un auxiliar cualquiera, es necesario.
FM/ Es intrínseco, va unido, nace con el hombre mismo. El humor nació cuando apareció el primer hombre.

—Los personajes del Chavo del Ocho tienen siempre la misma edad, ¿cómo se imaginan al Chavo adulto?
RG/ (…) un poco complicado, pero yo creo que le iría bien porque ama, no odia a la gente, en el fondo es bueno y eso se traduce…
FM/ (…) es entusiasta.

—¿Sienten ustedes qu
e hay esperanza para la pobreza en América Latina?
RG/ No haría yo ninguna especificación de América Latina, porque la pobreza está en el mundo entero y en el caso extremo, América Latina estaría por el medio.
FM/ La verdad es que es un problema muy sencillo de resolver. Todo es cuestión de una mejor repartición de la riqueza, pero no al estilo de los populistas políticos “pseudo-socialistas”, porque ya está comprobado que eso no funciona. Debe hacerse de otra manera, la verdad es que hay muchos recursos sobrantes, hay bastantes países que desperdician mucho; todo es cuestión de buena voluntad, primero de cada país, de cada pueblo, de cada comunidad, y luego de todas las potencias, de unir fuerza… el problema no es que falten recursos, es que están mal repartidos.

—Ustedes visitaron un asilo de ancianos en el país como una señal de que tenemos que recordar a las personas mayores, ¿qué mensaje enviarían a la sociedad en defensa de ellos?
RG/ Yo creo que hay que modificar algunas formas de políticas, por ejemplo, los excesos en beneficios sindicales que tienden a ahogarlos. Yo creo que el mayor problema que junta a la pobreza y la ancianidad es que los convierten en herramientas a ser usadas y eso es fatal. Un ser humano merece una vida digna todo el tiempo y lo creo, no porque yo estoy ahora en esa etapa, sino porque el anciano ya enfrentó una vida fructífera y hay que ayudarlo.
FM/ Nuestras antiguas cultur
as, en el caso de las mesoamericanas tenían no solo respeto sino veneración por los adultos porque significaban la sabiduría, no había decisión que ni siquiera los emperadores tomaran sin consultarla con los adultos, entonces creo que merecen un trato digno, amoroso, respetable, pero sobre todo con agradecimiento. Es lamentable que vivamos en una era de culto a la juventud y se deseche la sabiduría, ya ni siquiera de los ancianos, a una persona de 40 ó 50 años no se le da empleo. La gente no debería jubilarse tan joven, porque tiene mucho que dar.

—¿Qué mensaje darían sobre la protección de la familia?
RG/ Atención simplemente.
FM/ La sociedad es algo muy vago, muy ambiguo, no es la que tiene que dar la protección a la familia, cada ser cada pareja debe proteger a su familia y el resto debe entender que es un clan.

—¿Cómo se sienten por haber tocado el corazón de tantos niños en su carrera profesional?
RG/ No nos hemos dirigido a los niños directamente, hemos buscado a la familia entera, a un entretenimiento sano, y es muy agradable porque pretendemos divertir sin hacer daño y creo que lo hemos logrado.
FM/ A mí me ha resultado sorprendente, siempre pensé que era un programa familiar y el horario era familiar de 8 a 9 de la noche. Siempre me llamó mucho la atención el calor desmesurado de los niños desde hace años, porque la verdad es que no iba dirigida a niños, ellos son un público muy sincero y muy difícil de capturar. Roberto escribió con la conciencia de que el ser humano es vulnerable y la televisión un medio muy fuerte; hay que hacer las cosas pensando en ese público vulnerable y no dañarlo.

—¿A qué escritor latinoamericano admiran?
FM/ Me gustan algunas cosas
de Vargas Llosa, de García Márquez, todo el mundo menciona “Cien años de Soledad“, pero a mí me gusta más “El Amor en los Tiempos del Cólera”. De México me gusta alguien de quien se inspiró García Márquez alguna vez, Agustín Yáñez. Borges también.
RG/ Para mí quizás la mayor estrella de toda América Latina haya sido el nicaragüense Rubén Darío, el poeta por excelencia.


—Vivimos en tiempos de fuerte penetración de culturas extranjeras, ¿cuál es la identidad latinoamericana actual?
RG/ Hay un mestizaje, y no nos hemos dado cuenta de que es favorable para nosotros por completo. En todo el continente americano hubo poblaciones indígenas de culturas extraordinarias que tenían que chocar. Del famoso descubrimiento de América que yo lo llamaría encuentro de dos mundos, nos llega a nosotros un mestizaje previo valiosísimo, el español que llegó aquí traía la sangre de los iberos, judíos, celtas, mahometanos, fenicios, cartagineses, romanos, griegos… y eso es la tendencia mundial y debe ser algo bueno. Somos lo mismo. El mestizaje es un factor positivo totalmente.
FM/ Sobre la parte de la invasión de los extranjerismos, es lamentable que la gente no sepa que uno tiene una personalidad y no debe traicionarse como persona. Todas las invasiones traen cosas buenas. El español tiene galicismos y
anglicismos desde hace mucho. Pero la verdad es que debemos defender nuestro magnífico, maravilloso y extraordinario idioma, está invadido de “basura” que no enriquece, existen las palabras adecuadas sin tener que recurrir a esa basura, y por qué digo basura, porque ni siquiera los americanos hablan el buen inglés, el inglés es un idioma muy rico pero ellos recurren a un mínimo en su vida cotidiana. Eso sobre todo lo están imponiendo los medios de comunicación, que deben respetar una ética, y en medio de esa ética y valores está el buen uso del idioma en cuestión, del país donde estés.

¿Qué impresión se llevan de Costa Rica?
RG/ Un país excelente, estupendo, tiene todo bonito empezando por la gente, luego la flora, la fauna, la alegría y el cariño.

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