Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 12 Mayo, 2009


TROTANDO MUNDOS
El Discurso del Presidente Arias

El discurso del Premio Nobel de la Paz Oscar Arias, Presidente de Costa Rica, ante sus colegas americanos en Trinidad y Tobago, es una pieza para la historia. Ya nos habíamos engolosinado leyéndolo en un periódico local, pero verlo, en el entorno de una reciente visita al extranjero, elogiado por un articulista sindicado en un periódico norteamericano, nos emocionó y nos tocó la fibra costarricense.
Don Oscar, sin estridencias ni rasgarse sus vestiduras, le puso la pica en Flandes a todos esos “presidentes” rojillos que se han puesto de moda en América, sirenas cuyo canto va dirigido a subrogarse- dentro de la extrema izquierda- en el dominio total del poder que detentaron el siglo pasado sus pares de la extrema derecha.
Hemos sostenido que la lástima y la búsqueda de un chivo expiatorio forman parte de la elusiva personalidad del pobrecito latinoamericano, ese que define la palabra dignidad como no dejarse “ofender por nadie”, no basado en el cumplimiento ético de sus obligaciones, sino por el mero hecho. En nuestro país ha contribuido a la falta de iniciativa de un sector, dependiente para casi todo de las gollerías que obtenga de un estado paternalista, los del “nos tienen que dar”, aunque nadie sabe a ciencia cierta quien es exactamente ese generoso dador. Ese ser individual tiene la peculiaridad de salir a veces a la superficie como característica de algunas naciones.
En un artículo de febrero de 1996 en El Financiero mencionábamos un comentario de Michael Novak de 1989 en Forbes Magazine que le da al tema longevidad histórica:
Conminado por una monja latinoamericana, Novak “se pregunta porqué las naciones latinas son tan pobres, mal gobernadas y corruptas, y por qué se atribuyen esos males al capitalismo, cuando esas naciones están en la etapa precapitalista (léase sub-desarrollo). Agrega el autor que Colón [en su segundo viaje] penetró Latinoamérica en 1493, dando inicio al primero de dos grandes experimentos en este continente. El otro comenzaría en Estados Unidos un siglo más tarde. Continúa relatando que Adam Smith alertó en 1776 que América Latina debía romper con su régimen feudal y adoptar el capitalismo de Norteamérica.
Eso no sucedió, y el experimentó que comenzó un siglo más tarde, hoy día le lleva otro tanto al experimento feudal. Llegamos a 1995 con una disparidad monumental entre las dos Américas, la del norte y la otra, esta última mendingando preferencias para su incipiente industria y en condiciones sociales lamentables.
…. Es hora de que nos apartemos del sistema feudal de la colonia, en el que se toman las cosas por la fuerza en vez de crear nueva riqueza por medio de la inventiva y el esfuerzo, lo que engendra corrupción, hurto y violencia. Debemos llegar al capitalismo progresivo, sin olvidar nuestras obligaciones sociales pero haciendo de lado el paternalismo exacerbado. Si no estamos dispuestos a sacrificarnos a todos los niveles, fracasaremos en el proceso irreversible de globalización que se está dando y que es ineludible pues, al igual que los hombres, que no pudiendo vivir aislados se vieron obligados a coexistir en sociedad, las naciones de hoy también deben hacerlo”.
Se podría argumentar que el capitalismo está pasando por una crisis y por ello la recomendación de nuestro artículo del 96 ya no vale, y hasta aceptar que podría estar llegando a su final y que hay que plantearse nuevas opciones, pero retroceder hacia el fracasado sistema comunista de Cuba, que a 90 años de su creación en la Unión Soviética no produjo más que dolor, muerte, tortura y dictadura, no es una solución. Tampoco lo es seguir en el feudalismo colonial.

Latinoamérica retrocede.

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