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Domingo, 25 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


El desempleo de la mano con la pobreza

Siany Villalobos [email protected] | Martes 13 agosto, 2019


La encuesta sobre empleo para el segundo trimestre de 2019, continúa mostrando una dura y real situación de desempleo de los(as) costarricenses, para la población que cuenta con secundaria incompleta y para las mujeres tiene un peso mayor, pues cada día se suman más en la búsqueda de empleo y se proliferan más hogares en condición pobreza.

La situación no es nada halagadora y las señales de reactivación económica poco visibles, tal escenario deja mucha preocupación, aún más, al conocer datos del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) que muestra un ritmo de crecimiento en el primer semestre del año 2019 de tan solo 1.6 puntos porcentuales.

Si prestáramos atención a nuestro entorno, por ejemplo: un vecino o un familiar que cuenta con estabilidad laboral, con un salario semanal o quincenal, para hacer frente a la compra de alimentos, pagar el crédito del carro o el crédito o alquiler de la vivienda, pagar los servicios básicos, agua, electricidad, teléfono, recolección de desechos, educación de los y las hijas, es decir una familia, que va “coyol quebrado, coyol comido”, pero estable, y que de la noche a la mañana se queda sin trabajo y lleno de obligaciones que debe honrar y sin más opciones que atender las necesidades básicas de su familia.

Aún y cuando esa narración parece ser muy trágica o hasta exagerada para algunos que la vida les premio, por que nunca han experimentado la pobreza, la realidad es otra, es la que están viviendo muchas familias costarricenses, pero, peor aún, se le debe sumar el desastre que viven con la usura en cuentas por tarjetas de crédito o créditos de la llamada línea blanca en almacenes con intereses usureros que rondan aproximadamente el pago de 50 % y más de tasa de interés y que al no poder hacer frente a esa obligación, se convierte en una bola de nieve que lleva a la desesperación de las personas.

Por una parte, el INEC, nos muestra la elevada y creciente cifra de desempleo que ronda el 12%, una cantidad de aproximadamente 300 mil costarricenses que sufren el desempleo y aproximadamente un millón de personas en la informalidad, impactando directamente el engrosamiento de la pobreza. Por otro lado, el Ministerio de Economía Industria y Comercio, nos muestra en cifras que alcanzan los montos en más de un billón de colones de deudas de nuestros conciudadanos y los problemas que enfrentan para pagar en tiempo, pues están utilizando este instrumento para solventar las necesidades básicas ante la desesperación del desempleo, con la consecuencia que cada vez están más endeudados y con más problemas.

Con este ambiente de necesidad, corroborado por todos y todas las ciudadanas en las extenuantes filas que se formaron en Pérez Zeledón o en Cartago ante la oferta laboral de 200 puestos y con la participación de más de 2.000 personas urgentes y carentes de empleo, más las constantes huelgas en el país, por múltiples temas, tienen que llamarnos a la reflexión.

¿Será que mediante estas huelgas reactivaremos la economía del país para crear empleo o al menos mantener los actuales?, ¿será que estamos siendo solidarios y colaboradores con los más necesitados, para salir adelante de esta lamentable situación? Las personas que atravesamos la crisis de los años 80, con seguridad no deseamos vivirla de nuevo, no podemos seguir por la senda de la irracionalidad, la gallina de los huevos de oro ya casi la matamos a pellizcos.

La situación nacional no es nada cómoda y si bien es cierto que se recoge lo que se siembra y que las acciones que percibimos del gobierno y de la ciudadanía poco aportan, algo tenemos que hacer, no es tiempo de lamentaciones, no podemos seguir solamente por intereses personales, basta a la individualización y politización de los temas importantes e impostergables, debemos progresar por el bien común y dejar de hacer cálculos políticos o echar mano del populismo, que tanto daño ha causado en nuestra sociedad.