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El consultor como entrenador del empresario

Lic. Jorge Miranda, CPA [email protected]

El empresario percibe una oportunidad de producción o de servicio y toma la decisión de invertir recursos naturales, financieros, tecnológicos y humanos para poner en marcha su negocio, que además de crear valor adicional para la economía, es un generador de empleo. En este proceso participa en el montaje y operación del negocio, arriesgando su prestigio personal en busca de recompensas monetarias y personales. Entre los empresarios no existe una estructura de valor común, es más un valor individualista relacionado con ser independiente y conseguir éxito. Ubican su tarea en desarrollar nuevos productos y oportunidades de mercado y en construir un entorno innovador. Están dispuestos a asumir riesgo, tienen más control que las personas que trabajan por cuenta ajena y atribuyen principalmente sus éxitos o fracasos a sus propias acciones. Las metas se centran en realizar un trabajo interesante y enfrentarse a nuevos retos. La referencia familiar, las amistades o conocidos y haber tenido experiencias empresariales anteriores influyen significativamente a la hora de tomar la decisión de crear una nueva empresa. Sin embargo, las principales dificultades que enfrentan están relacionadas con la financiación y el asesoramiento.
Por ello el empresario necesita comprender que el proceso empresarial es más que la creación de una nueva empresa. El conocer el mercado, el diseño del producto o la necesidad identificada, el reconocimiento de oportunidades, la asunción del riesgo por encima de la seguridad o la tenacidad para sacar adelante una idea innovadora no representa la esencia del proceso.
La creación de la estructura organizacional, la acumulación de recursos, el establecimiento de una base de clientes y el desarrollo de la ventaja competitiva son elementos necesarios para la estabilización de la empresa. Pero también forma parte de su éxito el perder el miedo a los trámites, familiarizarse con el lenguaje administrativo, contable, laboral, tributario y financiero. Tener pautas para administrar sus flujos de efectivo, conocer el valor de su empresa y administrar el día a día de su relación con clientes y proveedores.
El empresario debe tomar la decisión de trabajar para su negocio y no trabajar en el negocio. Su tiempo y valor es muy caro para ocuparse en asuntos de la empresa que dejan poco o ningún valor. Si no se puede dominar la fuerza de voluntad para dedicar 30 minutos al día de practicar un ejercicio, los expertos recomiendan que tiene el mismo efecto dedicar diez minutos tres veces al día. Igual es importante trabajar para su empresa 30 minutos al día de la forma como usted lo quiera acumular. Usted es un empleado muy caro cuando se involucra en el trabajo técnico, aprenda a delegar, es mejor pagarle a otro por hacer ese trabajo. Esto facilitará enormemente sus pasos en la constitución de su empresa. Sin este elemento, el mantenimiento de su empresa es muy difícil, provocando el fracaso y hasta la ruina.
El empresario debe ordenar por prioridades su agenda, todo exceso es abrumador y desmotiva antes de iniciar.
Hay que conocer el marco socioeconómico actual, las exigencias de la sociedad, de la información en la que nos encontramos y las consecuencias que la internacionalización de la economía tienen. Estamos pasando de economías locales y regionales a economías globales. Este es un hecho que ya vivimos y puede decirse que los factores de distancia que antes eran las grandes ventajas competitivas han perdido su importancia. Vemos como países situados a gran distancia de los grandes mercados mundiales los han invadido y, como en cualquier parte del mundo, se encuentran hoy productos de otros países lejanos. Por lo tanto, tenemos que olvidar la noción provinciana de los mercados locales protegidos y subsidiados empezando a pensar en mercados globales, porque el mercado es el mundo entero. Reforzando este concepto, Bonanno (1998) afirma que los países que liberalizan su comercio y aprenden a competir en el mercado global tienen economías que crecen y se desarrollan mucho más rápidamente que los que optan por proteger sus mercados internos.
En muchas industrias, la llegada de maquinaria asistida por computadores, ha permitido que las pymes operen tan eficientemente como las grandes empresas, eliminando las economías de escala que solía beneficiar al productor de gran tamaño. Debido a su organización más simple y a su estructura administrativa, estas pequeñas y medianas empresas a menudo pueden proporcionar servicios a la medida del cliente o entregar bienes más rápidamente que las grandes.
Las variables empresariales son infinitas. Todo buen deportista tiene un entrenador, así por qué no contratar un consultor. La contabilidad requiere el control interno y la auditoría, las finanzas de los análisis de flujos de efectivo, el mercadeo de los estudios de factibilidad y fisibilidad, los impuestos del marco legal tributario, la planilla de las leyes laborales, etc. Muchos estamos interesados en nuestro saldo en bancos pero conocemos muy poco o nada del valor de nuestra empresa. ¿Qué importancia tiene? Bueno, dígame usted, acaso cuando salimos a la calle no nos interesa el precio que los bienes y servicios que consumimos tienen. Así mismo es importante conocer diariamente el valor que tiene nuestra empresa ante nuestros clientes, proveedores y competencia, nos hace tomar eficientes decisiones en el día a día.
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