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Los ciudadanos y empresarios honestos que cumplen con el pago de sus impuestos tienen todo el derecho a reclamar un combate a la evasión con resultados visibles

Eficiencia en la recaudación fiscal

En Costa Rica las personas contribuyen con diferentes tipos de impuestos, pero solo algunos de estos son pagados puntualmente sin que exista posibilidad de evadirlos mediante los artificios que permiten a otros burlar la ley con alto grado de impunidad.
Un caso es, evidentemente, el rebajo automático del impuesto sobre la renta que se hace a los asalariados. Es decir, una clase media que sostiene una pesada carga del total de esa recaudación. Otro, el tributo que pagan todos los consumidores de combustibles, que lleva ya diez años de estar financiando al sector público.
El primero se incrementa automáticamente de acuerdo con el aumento en los ingresos del asalariado y la base impositiva. El segundo crece cada año en promedio un 10%. Costa Rica es el país con la carga tributaria más alta para los combustibles en Centroamérica, según un estudio del Comité de Cooperación de Hidrocarburos de América Central.
Esto y el no recibir los contribuyentes buenos servicios, es lo que, en gran medida, y como es lógico, origina la fuerte resistencia a tributar más.
No obstante, las acciones del gobierno se dirigen especialmente hacia la posibilidad de aumentar los impuestos, en vez de enmendar la grave situación de evasión imperante. Es la ley del menor esfuerzo. Es obvio que la tarea de cobrar bien exige más trabajo que el requerido si se aprobara un aumento de tributos.
Los costarricenses no han escuchado aún el esperado anuncio de que se actuará con mano fuerte y eficacia para cobrar bien los impuestos existentes.
No se sabe de medidas concretas para detectar las mercaderías que pasan por nuestras porosas aduanas sin pagar lo correspondiente.
No se conoce de acciones para acabar con la doble facturación que permite a muchos evadir impuestos. En una palabra, los costarricenses no ven las medidas para acabar con la injusticia tributaria.
El Ministro de Hacienda es responsable de esta situación y debe asumir la tarea que le corresponde. El país no puede seguir en ese desorden que favorece inescrupulosos en perjuicio de todos los demás.
Los miles de ciudadanos y empresarios honestos y productivos que cumplen con el pago de sus impuestos tienen todo el derecho a reclamar un combate a la evasión con resultados visibles.




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