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Miércoles, 16 de enero de 2019



COLUMNISTAS


Eficiencia tributaria: factores del cosmos

Alejandra Esquivel [email protected] | Jueves 10 enero, 2019


La eficiencia tributaria, dentro de la cual la mejora regulatoria, la ejecución de la ley y el control tributario en vías de los ingresos y del gasto —todos factores sostenidos en el tiempo— y elementos centrales para el fortalecimiento de la gestión fiscal en la hacienda pública, constituye una demanda de los costarricenses al aparato que la cobija.

La eficiencia técnica y financiera de la gestión tributaria debe evaluarse en función de medidas e indicadores que proporcionen resultados sobre la validez del modelo en cuanto a la alineación con la estrategia planteada para la consecución de objetivos fiscales correctamente definidos. Dentro de este cosmos, la evasión fiscal (entendida como el incumplimiento total o parcial por parte de los contribuyentes, en la declaración y pago de sus obligaciones tributarias, mediante la reducción ilegal de los gravámenes por medio de maniobras engañosas) nunca debería estar fuera de la hoja de ruta de una administración responsable que busque conseguir la aplicación efectiva del sistema tributario sobre todas las figuras que dentro del marco legal establecido, tengan obligaciones con el sistema. No omito subrayar que en efecto la actual administración ha declarado la evasión fiscal como un factor al que se le dará tratamiento diligente y en apego a la regulación vigente.

Existen métodos macroeconómicos y microeconómicos para evaluar evasión fiscal y, dentro de estos, indicadores/técnicas asociadas diseñadas para identificar declaraciones con altas probabilidades de contener errores o alteraciones. En el programa de Amelia Rueda de ayer se consultaba a los asistentes que abordaban la entrevista del “caso Movistar” por los elementos que daban lugar a la necesidad de intervenir una compañía, identificación ligada en muchos casos a una presunta evasión fiscal. En dicho foro no alcancé a escuchar que se refirieran a la aplicación de estas herramientas estadísticas al universo de declaraciones, permitiendo seleccionar científicamente los casos más rentables de acción fiscal. Manejo la hipótesis de que en el país han de contar con estos desarrollos digitales, aunque no cuento con validación al momento de redacción de esta columna. Claramente, la necesidad de identificar la tecnología disponible en esta materia se tendrá vigente en el tiempo, para aplicarla en las funciones de la administración tributaria costarricense.

¿Cuál es el estado actual de la evasión tributaria en Costa Rica? Probablemente la evasión fiscal sea el reto fundamental que enfrenta la administración tributaria, por cuanto de la efectividad de sus instrumentos para atacar la complejidad/resistencia “natural” al pago de impuestos, se derivará la transparencia de la capacidad del sistema para hacer frente a las demandas de la dinámica del país que se canalizan por medios públicos. El panorama real que nos aqueja hoy es que en el pasado la administración tributaria no ha llegado, o ha llegado con soluciones tardías, a enfrentar las causas raíz y causas paralelas/concretas de la evasión, lo que estimula aún más el proceso en sí mismo. Sería interesante conocer la dimensión o alcance de la evasión fiscal en el país, así como sus características, para analizar la aplicación de instrumentos correctivos y programas potables bajo el contexto actual, así como la proyección de mejoras regulatorias e instrumentos de gestión (dentro de estos también acciones de control) que minimicen la distorsión en las finanzas públicas dada la gran cuestionante de si la presión tributaria es producto de impuestos bajos o si está influida significativamente por la evasión.

El tratamiento que se le da a la evasión en el país debe, a mi juicio, replantearse a nivel de los tres factores puestos sobre la mesa: mejora regulatoria, ejecución de la ley, control tributario.

Muchos coincidimos en diciembre que la forma en cómo se abordó la publicación de la lista de los grandes contribuyentes que en los últimos diez años habían declarado pérdidas al fisco, no fue asertiva por cuanto se prestaba enteramente a malas interpretaciones; sin embargo, mi apreciación personal es que la divulgación de la información —en su contenido— es “el deber ser” de la Hacienda Pública no desde el acatamiento de la resolución de una sala, sino desde una mejora regulatoria estructural que responda a la transparencia y la rendición de cuentas del aparato estatal por cuanto en un país donde la probabilidad de que un contribuyente evasor sea detectado e inspeccionado en forma competente, eficaz e íntegra es baja, se ha evidenciado que este asume normalmente el riesgo de evadir el pago de sus impuestos (aún ante sanciones altas) pues la imagen del riesgo es fundamental.

La conjugación de los tres factores que mencionaba en el primer párrafo son de significancia alta, por cuanto la misma CEPAL/PNUD han formulado que en un medio de bajo nivel de cumplimiento tributario, los sistemas de control deben estar dirigidos a crear un verdadero riesgo, deben ser efectivos y deben inducir al contribuyente a un mejor cumplimiento… La intervención o traslado del expediente de la vía administrativa a la vía judicial, de agentes en los que se hayan identificado irregularidades fiscales, emite señales congruentes con dicho planteamiento y con el objetivo de fortalecer la capacidad de la administración tributaria a través no solo del ingreso derivado de la recaudación de nuevos impuestos, sino de la recuperación de impuestos que no fueron pagados correctamente en el pasado. El Ministerio de Hacienda merece, sin lugar a dudas, reconocimiento por el coraje de ejecutar estas acciones, al tiempo que cabe “insinuar” que dicho respaldo se fortalecerá en el tanto las señales correctas se originen en el seno mismo del aparato gubernamental, evidenciando los hechos que se esperan de ellos, rindiendo cuentas transparentemente y marcando puntos de quiebre que se traduzcan en mayor bienestar y equidad para la población costarricense.

Unirse a esos esfuerzos, procurando al menos comprender el alcance de los deberes individuales y cumplir con nuestras obligaciones fiscales, es el aporte a su vez demandado al resto de la población porque como bien se traduce, la evasión de las responsabilidades tributarias no es un hecho que se ejecuta contra el gobierno, sino directa e indirectamente contra toda la sociedad costarricense. 





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