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Medida desató entusiasmo en Wall Street
EE.UU. comprará activos “tóxicos” de la banca

Con el mercado de crédito casi paralizado, el Departamento del Tesoro ha elaborado un plan que busca reflotar la banca sin nacionalizarla

Washington
EFE

El Tesoro de Estados Unidos lanzó ayer su medida más agresiva para sanear la banca y restaurar el flujo en el mercado de crédito al anunciar que comprará, junto a inversores privados, activos “tóxicos” por un importe de hasta un billón de dólares.
La medida, largamente esperada por los inversores, fue recibida con entusiasmo por las bolsas y especialmente por Wall Street que registró el mayor incremento en meses.
Desde hace semanas, los expertos reprochaban al Gobierno de Barack Obama haberse distraído con otros planes y no haber actuado con contundencia en el epicentro de la crisis económica, como es la mala salud del sistema bancario.
Ya el pasado 10 de febrero, las bolsas se desplomaron al observar, decepcionadas, que el secretario del Tesoro, Timothy Geither, convocó a la prensa para hablar del plan y concluyó su intervención si dar detalles del mismo.
Los bancos en Estados Unidos tienen sus cuentas intoxicadas con activos de mala calidad, fundamentalmente vinculados a las hipotecas “subprime”, lo que les impide acudir a los mercados de crédito y, por tanto, contar con los recursos suficientes para prestar dinero a las empresas y a las familias.
Con el mercado de crédito casi paralizado, el Departamento del Tesoro ha elaborado un plan que reflotar la banca sin nacionalizarla, tal y como piden los legisladores republicanos.
El plan consiste en sacar de los balances de los bancos todos estos activos del mercado inmobiliario que no tienen liquidez, y que están intoxicando sus cuentas. La compra se hará con dinero público, pero también de los inversores privados.
De hecho, el propio secretario del Tesoro, Timothy Geithner, dijo ayer en una rueda de prensa que los inversores privados tienen que estar dispuestos a “asumir algunos riesgos” si quieren que la medida funcione.
El objetivo es lograr retirar de los balances bancarios unos $500 mil millones en activos tóxicos, aunque el programa se ampliará hasta un billón de dólares si funciona.
Para empezar, el Gobierno comprometerá en este “Programa de Inversión Publico-Privado” entre $75 mil y $100 mil millones procedentes del plan de rescate financiero que el Gobierno de George W. Bush lanzó en octubre pasado, dotado con $750 mil millones.
Curiosamente, la idea inicial del anterior plan de rescate era adquirir los activos “tóxicos”, si bien el Gobierno de Bush cambio de opinión y decidió destinar la primera mitad de los fondos a entrar en el accionariado de los bancos.
No obstante, esta medida no sólo no sirvió para restaurar el flujo del crédito, sino que dio a las entidades financieras dinero fresco con el que remunerar a sus accionistas y a sus altos ejecutivos, lo que ha airado a la opinión publica y frustrado a los legisladores.
Ahora, el Gobierno Obama ha puesto todas sus esperanzas en la compra de los elementos tóxicos de los balances bancarios, una iniciativa que cuenta con una cierta complejidad y muchos riesgos.
Una de las dificultades principales es cómo valorar estos activos “tóxicos”. Si el Gobierno pone un precio bajo, los bancos no los venderán, pero si les otorga una valoración alta, la opinión pública se revelará contra el plan.
Incluso si se pone en marcha, los riesgos son altos, como reconoció ayer mismo Geithner.
Una de las principales incertidumbres es si el Gobierno será capaz de atraer a los inversores.


Devolución

Andrew Cuomo, fiscal de Nueva York, anunció que empleados de la filial financiera de AIG que recibieron recientemente bonificaciones han decidido devolver alrededor de $50 millones de los $165 millones entregados.
El fiscal explicó que hasta el momento 9 de los 10 empleados en la filial Productos Financieros que recibieron compensaciones más elevadas han estado de acuerdo en devolver las cantidades recibidas y en total son 15 entre los 20 con compensaciones más altas.
El fiscal neoyorquino investiga la entrega reciente de compensaciones millonarias a directivos y empleados de la subsidiaria financiera, que ha suscitado fuertes criticas por parte del presidente de Estados Unidos Barack Obama y de los legisladores, así como entre la ciudadanía.
Cuomo reveló que alrededor del 47 por ciento de la cantidad total o unos $80 millones, fueron concedidos a empleados estadounidenses.
El fiscal anunció la pasada semana que la aseguradora American International Group (AIG) había pagado bonificaciones de al menos un millón de dólares a 73 empleados, de los que once ya no trabajan en la empresa.
El fiscal exigió a la compañía que le entregase toda la información relativa a las compensaciones abonadas a individuos empleados en su problemática filial, que puso a la aseguradora al borde de la bancarrota y necesitada de fondos públicos con urgencia.
Cuomo constató que un individuo a quien no identificó obtuvo más de $6,4 millones en compensaciones y que los siete más premiados se llevaron más de $4 millones cada uno.
Veintidós directivos recibieron primas de al menos $2 millones y entre los once millonarios que ya no trabajan para la empresa, uno de ellos recibió $4,6 millones en bonificaciones, según la fiscalía.



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