David Gutierrez

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Martes 2 Octubre, 2012


¿Educación sin dinero?


La educación es el movilizador social por excelencia, el vehículo de todos los seres humanos para poder aspirar a una mejor vida. En Costa Rica, la educación ha sido históricamente pilar en la consolidación de la vital clase media y, por lo tanto, fundamento de nuestra estabilidad política y paz social.
Los altos estándares educativos alcanzados hacen que en la actualidad la fuerza laboral costarricense sea sumamente apreciada, tanto por las empresas locales como extranjeras. Al contar con una de las tasas de alfabetismo más altas de América Latina, el país atrae la inversión de importantes compañías multinacionales.
La Constitución Política establece que la educación preescolar, general básica y diversificada es obligatoria, y además debe ser gratuita y costeada por el Estado en los centros educativos públicos.
Lamentablemente, el costo de asistir a clases es muchas veces oneroso para muchas familias y en algunos casos hasta prohibitivo. Por eso la ayuda económica es fundamental, ya sea con el otorgamiento de becas o préstamos.
Una de estas opciones de ayuda gratuita es el Fondo Nacional de Becas, Fonabe, el cual fue creado en 1997 para otorgar becas a estudiantes de escasos recursos económicos. Este año Fonabe cuenta con ¢39 mil millones, para beneficiar a 205 mil estudiantes en diferentes niveles educativos.
Pero recientemente supimos de una grave disfuncionalidad de la institución que ocasionó el atraso de este necesario beneficio económico para casi 50 mil estudiantes. Pugnas con el Banco Nacional, debilidades en el sistema informático y largos tiempos de espera son algunas de las fallas identificadas a la fecha. Esto tiene que cambiar.
Por otra parte, la Comisión Nacional de Préstamos para la Educación, Conape, otra entidad esencial en este tipo de apoyo económico creada en 1976, perdió ¢15 mil millones de su presupuesto en 2008, ya que un transitorio de la Ley de Banca para el Desarrollo ordenó a los bancos estatales entregar a la institución solo el 2% de sus utilidades y no el acostumbrado 5%.
El 3% restante se redirigió a financiar proyectos que no pueden acceder a crédito en la banca comercial.
Así, este año Conape otorgará un 23% menos de préstamos que en 2011 y casi un 100% menos que en 2010.
En la actualidad, un proyecto de ley pretende restituirle fondos para que pueda otorgar más créditos como lo hizo hasta 2008. Pero también deben revisarse a fondo algunas ineficiencias, como topes máximos bajos y requerimiento hipotecario para los créditos más altos.
¿Sirven para algo Fonabe y Conape? Desde luego, pero funcionando de forma eficiente. Más allá de los cambios significativos arriba citados que requieren Fonabe y Conape, debe privar el criterio que dio origen a la existencia de ambas entidades.
Su función primordial es apoyar económicamente a los estudiantes costarricenses que lo solicitan y de esta manera dotar al país con el recurso humano del más alto nivel educativo, que nos permita mejorar la calidad de vida, crecer y competir en un mundo altamente globalizado.

David Gutiérrez
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