Educación privada se distancia de la pública
Contratar personal docente capacitado y evaluar su desempeño es necesario para acortar la brecha, indicó Silvia Castro, rectora de la Ulacit. Marco Monge/La República
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Indicadores de desempeño muestran resultados positivos

Educación privada se distancia de la pública

Acceso a tecnología, formación crítica e inglés marcan la diferencia

La educación privada amplía las ventajas sobre la pública.
No solo se trata de mejores notas, sino de la capacidad para retener a los estudiantes en las aulas e integrar la tecnología, para que el estudiante pueda profundizar en los contenidos.

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Condiciones más completas de enseñanza y rendimientos más positivos, ponen a los estudiantes de colegios privados en una situación de ventaja frente a quienes asisten a la educación pública regular.
El ensanchamiento se evidencia en los niveles de deserción, repitiencia, y promoción en las pruebas nacionales.
En lo que a rendimiento se refiere, la mayoría de colegios privados, logra graduar a la totalidad de sus estudiantes, y con calificaciones promedio superiores a 90.
Además, la posibilidad de hacer uso de la tecnología.
La capacidad de los colegios, y los padres de familia, permite que los estudiantes tengan acceso a dispositivos como el iPad o el simple acceso a Internet de banda ancha, que acerca al estudiante a la materia.
A ello, se suman las materias extracurriculares, que complementan el aprendizaje.
Se trata tanto de talleres para subir el nivel de los alumnos rezagados, como de actividades deportivas o culturales.
Por el otro lado, los centros públicos enfrentan varias dificultades.
En el caso de la promoción, apenas la mitad de estudiantes consigue pasar bachillerato, y muchos de ellos con nota mínima.
Aunado a ello, el abandono de estudios es nueve veces superior, respecto a los centros privados.
De hecho, la deserción más alta corresponde a zonas de menor desarrollo, lo que tiende a ensanchar los índices de pobreza.
Los retos para la educación pública van desde un mayor equipamiento, hasta una mejora en la infraestructura.
Para revertir esta brecha, el primer paso es idear una manera para que los colegios públicos tengan personal docente capacitado y evaluar su desempeño.
Además, es necesario ampliar el horario lectivo y actualizar la estructura curricular.
“Solo un 3% de las escuelas opera con un horario ampliado e imparte todas las materias. El resto de las escuelas imparten lecciones en horario alterno, es decir 35 lecciones, en lugar de las 45 que deberían dar”, indicó Silvia Castro, rectora de la Ulacit.
Un aspecto primordial es la necesidad de mejora en la oferta académica para que se formen no solo profesionales bilingües, sino con capacidad para la resolución de problemas.
Los centros educativos quedan debiendo en la formación de estudiantes analíticos y con capacidad inquisidora con excepción de los colegios científicos.
Prueba de ello es que en las pruebas PISA, que miden la calidad de la educación, la mayoría de los estudiantes no pasó el mínimo en matemáticas.
En este sentido, si se hace una separación por el lugar de procedencia del estudiante se obtiene que el rendimiento de los colegios privados superó al público tradicional.
En este resultado influyen las técnicas de enseñanza, pues mientras en algunas escuelas públicas persisten las clases con pizarra, tiza y pilot, en las privadas se usan ejercicios interactivos con apoyo de la tecnología.
Pero la brecha no solo es en formación. Se estima que actualmente un 30% de los estudiantes en centros públicos no tiene acceso a una computadora, y en donde sí hay, la velocidad de Internet es inferior a la de un celular.

María Siu Lanzas
[email protected]
@La_Republica

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