Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 6 Enero, 2012


Educación: Pisa nos pasa la factura


¿Ha mejorado la educación costarricense en el nivel primario y secundario? Nunca lo sabremos, solo hay aproximaciones poco significativas. Desde que participamos en el prestigioso ranking internacional de las pruebas Pisa, impulsadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las cosas han cambiado. Al visualizar los resultados de los 74 países y territorios, ya podemos medir los resultados en un contexto internacional que muestra claramente quién es quién en educación. A partir de las próximas evaluaciones visualizaremos nuestro avance, estancamiento o retroceso.
Las pruebas Pisa se aplican cada tres años a estudiantes de 15 años en lectura, matemática y ciencias. Cada trienio se enfatiza en un tema más que en los otros dos, en esta última versión se enfocó en lectura, así como en 2012 se hará en matemática.
Este ranking usa muestras representativas y aleatorias, además de un diseño de pruebas muy bien logrado. En Costa Rica por ejemplo participaron más de 5 mil estudiantes de 181 colegios públicos y privados. Se busca determinar el nivel en que los jóvenes están preparados para desempeñarse con éxito en la vida adulta frente a las exigencias de la sociedad contemporánea.

Chile y Costa Rica muestran los mejores resultados entre los nueve países de América Latina que participaron en estas últimas pruebas. Le siguen con resultados menores Uruguay, México, Colombia y Brasil. Casi cerrando el ranking internacional están Argentina, Panamá y Perú. Hace tres años escribí sobre la necesidad de que Costa Rica se inscribiera en este campeonato educativo para competir con los grandes. Para entonces los resultados que se daban en Latinoamérica eran preocupantes… y las cosas no han cambiado mucho. De 74 países que aplicaron las pruebas a nivel mundial, los países de la región se ubican en los últimos 30 lugares. La región está colapsada en educación.
¿Los mejores del mundo? No hay novedades respecto a mediciones anteriores: Shanghái (China), Corea del Sur, Finlandia, Hong Kong, Singapur, Canadá y una buena cantidad más entre los cuales no aparece nuestro continente, con excepción de Canadá. Algo está ocurriendo en estos países que nosotros debemos aprender. Ya algunas cosas sabemos, el reto es articular estrategias y políticas dentro y fuera del aula que sean viables y de impacto.
Para Costa Rica hay dos objetivos fundamentales: (1) mejorar cada tres años significativamente sus resultados anteriores y (2) lograr el nivel promedio de los países que pertenecen a la OCDE en cada una de las pruebas. Esto no está tan lejano como igualar a Singapur, Finlandia o Corea en los próximos diez años y sería un escalón que nos pondría en un sitial importante en el mundo.
La excelente decisión del ministro Garnier de poner a Costa Rica en el ranking mundial nos permite saber dónde estamos en el mapa educativo y el tamaño del desafío. Analizaré otros aspectos en una próxima columna.

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