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Se posicionaron mejor que los privados en exámenes de bachillerato de 2007, y muy por encima de los públicos
Educación semiprivada saca ventaja del resto

• Aunque el subsidio estatal ha estado en entredicho y se varió a un esquema más restrictivo, demuestran con rendimiento académico el éxito de su modelo
• Región académica de San Ramón sobresale en seis de las nueve materias sujetas a evaluación

Eduardo Baldares
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Los colegios con mejores resultados en las últimas pruebas de bachillerato son los subvencionados, en su mayoría católicos, los cuales promocionaron a casi nueve de cada diez estudiantes, levemente por encima de los centros privados y por delante del sector público.
Si bien el subsidio estatal ha sido objeto de discusión en la actual administración, lo que dio como resultado que diez de estos entes lo perdieran este año y el resto deba cumplir con requisitos más estrictos para disfrutarlo, el rendimiento académico respalda al modelo de educación semiprivada.
La decisión de cesar ayudas la tomó el Ministerio de Educación Pública (MEP) tras detectar que algunos de estos centros cobraban sumas altas y en otros casos porque no presentaron la documentación requerida, pero se considera que las nuevas directrices podrían incidir negativamente en el funcionamiento de los semiprivados, que ahora podrían denominarse semipúblicos.
“Los colegios subvencionados son privados. Por eso sus resultados son similares”, opinó Alejandrina Mata, viceministra de Educación, quien profundizó en las razones socioeconómicas que según ella explican tan abismales d
iferencias. “¿Usted cree que si enviáramos a los estudiantes de una comunidad urbano marginal en su totalidad a estudiar a un colegio privado de Moravia los resultados del colegio privado en las pruebas de bachillerato serían los mismos?”.
Rita Hernández, directora académica del colegio subvencionado Madre del Divino Pastor, considera que más que el factor económico “es un asunto de actitud. Nosotros estamos ubicados en Goicoechea, se cobra ¢19.200 al mes y recibimos alumnos de zonas económicamente deprimidas, como Purral, Ipís, el Alto, Los Cuadros, etcétera, y nuestros resultados son buenos”.
La directora considera que la diferencia la marca la independencia con el esquema ministerial, pues se practica una docencia menos magistral, donde se promueve más la participación estudiantil. “Aquí se consideran los casos individualmente, se activan mecanismos de emergencia integrados por profesores y estudiantes aventajados, para poner al día a los al
umnos que se quedan rezagados; la disciplina es rígida, pero cordial; la familia tiene que estar metida de lleno, acudir a reuniones, participar de nuestra metodología”.
Entonces Hernández teme la incidencia negativa que podría tener la nueva injerencia del Ministerio de Educación Pública en los colegios subvencionados. “Tuvimos que aceptar que el MEP pueda hacer un uso discrecional de instalaciones en las que no ha invertido y que haga los nombramientos. Era eso o cobrar ¢100 mil por mes, lo que sería tirar por la borda nuestra razón de ser”.
La primera consecuencia dice estar sufriéndola ahora mismo. “Antes teníamos listo un reemplazo antes de que quedara la vacante, pero ahora llevamos 12 días sin profesora de artes plásticas y ya nos advirtieron que tendría
mos que esperar tres semanas o más”, lamentó Hernández, quien también se desempeñó como directora en instituciones públicas, “donde tanta burocracia desmotiva al personal”.
Por su parte, el sacerdote Rogelio Gimeno, director del colegio privado Calasanz, afirmó que “nosotros trabajamos más horas que en el sector público y aprovechamos cada segundo. Además se desarrolla en los estudiantes el gusto por aprender por sí mismos”.
Pero aun en el sector público es posible tener buenos resultados, como demostró el 85% de aprobación conseguido por el Liceo Laboratorio Emma Gamboa. “Nuestra población no es económicamente alta, pero el sistema educativo que se practica es participativo, promueve destrezas científicas, artísticas y deportivas mediante competencias internas y exposiciones externas, de manera que la motivación de docentes y estudiantes se mantiene alta”.
La región académica de San Ramón, que se ubicó entre los tres primeros lugares de la promoción de bachillerato 2007 en seis de las nueve materias, enfrenta las vicisitudes económicas con estrategias motivaciones. “En el sector público no podemos establecer requisitos de ingreso, de manera que recibimos niños y jóvenes en condiciones de pobreza, provenientes de hogares desintegrados y el gran reto es hacerlos personas de bien. Nuestro éxito radica en la calidad humana y profesional de nuestros docentes, quienes se han encargado de transmitir un enorme deseo de superación a los estudiantes, haciéndoles ver que el estudio es el camino correcto”.













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