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Lunes, 18 de marzo de 2019



FORO DE LECTORES


Economía verde

| Jueves 03 junio, 2010



Costa Rica depende de una gestión efectiva de las energías renovables y del involucramiento de los jóvenes para avanzar un desarrollo más sostenible

Economía verde

La seguridad energética, el cambio climático, y la reducción de inflación son las principales razones por las que nuestro país debe impulsar el ahorro energético y las energías renovables a pequeña escala. Costa Rica depende de una gestión efectiva de las energías renovables y del involucramiento de los jóvenes para avanzar un desarrollo más sostenible.
La demanda energética nacional sigue creciendo. Esto ocurre por el crecimiento poblacional y el desarrollo económico de la sociedad. El ICE estima que hay que duplicar la capacidad de generación eléctrica en los próximos diez años a más de 4 mil MW. Esto es un enorme reto para el país. Para ponerlo en perspectiva, duramos 60 años construyendo los 2 mil MW que tenemos hoy día.
El crecimiento de la oferta energética continúa siendo limitado por factores financieros, políticos y ambientales. Megaproyectos de energía hídrica van a ser limitados. Por eso, este año el ICE comienza operación de la planta térmica Garabito, una solución de emergencia. El costo de un kilovatio producido en Garabito es diez veces más caro que un kilovatio de energía limpia. Además, según el Ing. Jorge Villalobos, el nuevo presidente de RECOPE, esta planta deja “un impacto negativo en la aspiración de Costa Rica de ser el primer país carbono neutral”.
Las tecnologías limpias ofrecen una solución natural para el país. HSBC estima que el sector de tecnologías limpias va a crecer un 300% en los próximos diez años.
Los europeos, norteamericanos, chinos, hindúes y brasileños están comenzando a utilizar este sector como motor de crecimiento. Javier Núñez, un emprendedor español que invierte en la industria solar de Costa Rica comenta que el país debe tomar pasos “que realmente pueden marcar la diferencia entre crear una industria o no crearla; entre ser líderes en la región en energías renovables o no serlo”.
No estamos comenzando de cero, pero hay mucho que hacer para avanzar las tecnologías limpias en el país. Por ejemplo, hace casi diez años, se derogó un artículo de la Ley 7447 que brindaba exoneraciones fiscales a los equipos de energía renovable. Se espera que la nueva Asamblea Legislativa pase el Expediente 17096 para devolver las exoneraciones a estos equipos.
Este cambio a la ley impulsará la venta de calentadores solares de agua, luminarias eficientes y cabezales economizadores para duchas. También levantará el gravamen de un 70% que tienen las baterías de ciclo profundo, componentes críticos para el funcionamiento de paneles fotovoltaicos, turbinas eólicas e autos eléctricos. El tiempo de recuperación de inversión para estos equipos se reducirá en un 25%.
Tenemos amplio potencial energético para explotar. Por ejemplo, menos del 0,01% de las casas y comercios en Costa Rica generan energía renovable para reducir su consumo eléctrico. De los 2 mil MW de capacidad eléctrica que tenemos, solo el 0,5 MW vienen de energía solar. El Ing. Shyman Nandwani de la UNA estima que el potencial teórico para energía solar es de 25 millones MW.
Agregando medidores de doble dirección como propone Teófilo de la Torre, nuevo ministro del Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, le daría doble beneficio al país: reducción de demanda e incremento de oferta. Si un 25% de los abonados del Valle Central usara energía renovable en horas pico, se estima que podríamos mitigar hasta 100 mil toneladas de CO2 por año.
El Expediente 17096 es un buen primer paso para abrir el potencial energético de nuestra naturaleza y gente. Ahora demos más. Tenemos una oportunidad histórica para surfear la ola de las tecnologías limpias y lograr nuestra meta-país de carbono neutralidad. Hay que encaminar más ajustes legislativos para avanzar una economía verde y progresiva.
En 1950, con apenas 32 años de edad, el Ing. Jorge Manuel Dengo y un pequeño grupo de profesionales jóvenes se dieron a la tarea de construir un sector eléctrico seguro, limpio, y que incitara el crecimiento económico del país. Increíblemente lo lograron. Estamos en una coyuntura para otra revolución energética. Es hora que nosotros, los jóvenes, tengamos la visión y el coraje para evolucionar nuestro sistema energético e activar el desarrollo que queremos.

Roberto Jiménez
Rodrigo Salazar