Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 31 Agosto, 2010


TROTANDO MUNDOS
Drogas y fútbol

México, país productor de heroína y mariguana y, con 28.000 muertos, un país devastado por el tráfico de drogas ilegales, está debatiendo su legalización. Esa es una solución, pero antes de embarcarse, tiene que asegurarse de que por lo menos uno de los dos más grandes mercados del mundo -los Estados Unidos- también se apunte. De lo contrario solo estaría acercando la producción a su vecino del norte con lo que, a los traficantes que controlan las rutas del tráfico, les quede más cerca la fuente del producto.
Hace años escuchamos a un amigo nuestro afirmar, en una conversación de aeropuerto, que para terminar con el negocio de las drogas ilegales era necesario legitimarlas. Se refería tanto al LSD, que estaba en boga y ha vuelto a resurgir letal, como a la cocaína, la heroína, la mariguana y otros derivados. Nuestra reacción entonces fue de sorpresa y objeción.
Poco tiempo después, tras reflexionar sobre el tema, nos convencimos de que tenía razón. Legalizar las drogas rebajaría su precio sustancialmente, lo que le descompondría el negocio a los narcotraficantes. A los precios que podrían esperarse el negocio ya no sería el monopolio que lo hace tan lucrativo. Se acabaría también la mística que rodea su contrabando en lanchas rápidas, aviones y otros medios de que leemos en los periódicos, que con los precios actuales se pueden financiar.
No es de esperar que el consumo aumentaría sustancialmente porque sean legalizadas pues la mayoría de las personas que están dispuestas a arruinar su vida y su salud, ya están enroladas. A los demás no les va a interesar aunque el precio ya no sea un problema. No será ese el factor determinante de la adicción. La línea divisoria entre adictos y straight la marcarían los ejemplos y la educación en el hogar y en la escuela.
Holanda legalizó las drogas y comprobó que el bajo precio no aumentó su consumo. Suiza le siguió, legitimando un “barrio de la tolerancia”, y tampoco aumentó el número de adictos. Pero estos intentos no fueron exitosos porque para que esta estrategia prospere, la legalización tiene que darse a nivel mundial, ó por lo menos en los Estados Unidos y la Unión Europea, que son los mega mercados.
En torno al “güeso” de Entrenador de la Selección de Fútbol nos habíamos apuntado por Alexandre Guimaraes. Primero porque Lavolpe no ofrece nada especial y más bien fracasó con la Tri mejicana, un equipo que solía estar más ó menos a nuestro alcance y a diferencia de nuestro estancado (ó en retroceso?) equipo, cuando despidieron a Lavolpe se recuperó y ahora hasta se da el taco de empatarle a los campeones mundiales. Guima conoce nuestro entorno y ya ha trabajado exitosamente con nuestros jugadores.
Este nuevo experimento se asemeja a muchos otros como el de Maturana, que nos sacó un dineral y casi ni vino al país, y otros igualmente desacertados. Lo que debió pasar- lo hemos dicho hasta el aburrimiento- es que a Guima lo debieron mantener en el equipo desde el día que regresó de Japón y Corea, con lo que hoy día tendríamos un equipazo que jugaría con los ojos cerrados.
Sí el Entrenador tiene que ser un extranjero, entonces debimos dejar a René Simoes, que no solo nos puso a jugar bien en Uruguay, sino que ya se había probado convirtiendo a Jamaica en un equipo a respetar.
A más de lo mismo, más de lo mismo!

Humberto Pacheco A.
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