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El PAC necesita identificar un nuevo liderazgo, mientras que el PUSC deberá reconstruirse de las cenizas
Dos partidos buscan norte
Para que la democracia funcione, se requiere no solo un buen gobierno, sino también una efectiva oposición


El último resultado en las urnas ha dado un golpe de realidad a dos importantes agrupaciones políticas de Costa Rica.
Para una, es crucial identificar un nuevo liderazgo, mientras que la otra deberá reconstruirse casi desde cero.
La fórmula y el camino al éxito dependerán en mayor medida de la madurez de sus partidarios para aceptar los últimos resultados de los comicios presidenciales como una señal urgente de cambio, para lo cual se requerirán estrategias acertadas.
La renovación de los partidos trasciende hacia la realidad nacional, ya que es esencial para la democracia; toda agrupación por mayoritaria o buena que sea, necesita de una oposición seria y dinámica, que haga críticas constructivas y señale errores cuando sea necesario, y de esta forma estimule un diálogo que proteja los intereses públicos.
Cualquier partido podría jugar este papel, siempre y cuando logre encontrar su norte.

¿Se marcha del todo Solís?
Partido Acción Ciudadana


La parte positiva, para sus seguidores, es que el Partido Acción Ciudadana es la agrupación legítima de oposición en la Asamblea.
Además, reúne a varios elementos que no están de acuerdo con la agenda del Partido Liberación Nacional y sus aliados.
Si evolucionara a ocupar el espacio político de centro izquierda, mientras Liberación, con el Movimiento Libertario giran más hacia a la derecha, el PAC en las condiciones ideales llenaría el campo de los partidos mayoritarios actuales.
Tampoco es inconcebible que el PAC, el PLN y el Partido de Unidad Social Cristiana sean los de mayor empuje, con el ML relegado al cuarto lugar.
Pero nada de esto sucederá, salvo que el PAC enfrente de forma astuta y enérgica grandes retos, sobre todo en las áreas de imagen, ideología y liderazgo.
En lo que a su imagen se refiere, existe una percepción entre mucha gente, de que el partido se ha identificado demasiado con una agenda de oposición, mientras el papel de denunciar los errores de los demás era útil y necesario en su momento, aunque luego se transformó en el partido icónico del No, sin ofrecer soluciones propositivas.
Al negativismo se suma la percepción de que el PAC se aferra a una ortodoxia moral tan exigente, con respecto a detalles como galletas, gasolina y deuda política, que lo perjudica en sus finanzas, como un partido hecho por ayatolás, y no por meros seres humanos.
En términos de ideología, el PAC en el pasado logró representar posiciones que le permitieron llegar, crecer, y casi vencer pero que luego fueron la causa de una fuerte caída.
La pregunta es si en este momento el partido realmente puede ponerse de acuerdo acerca de una agenda dominada por valores más flexibles y abiertos.
De hecho, es bastante probable que el PAC esté por entrar a una lucha de poder, entre los grupos moderados, por un lado, y por el otro una vieja guardia, comprometida con algunas posturas extremistas, que podrían fragmentarlo de forma mortal.
El asunto de la ideología va de la mano con el liderazgo, dado que los jefes en gran parte determinan la agenda del partido.
En este sentido también subsiste una gran incertidumbre.
En lo que a diputados se refiere, la fracción paquista en la Asamblea es débil, no solo en cantidad (11 curules actuales en comparación con 17 en 2006 y 14 en 2002), ya que además hay cuestionamientos acerca del calibre de varios diputados.
Por otra parte, la relación con Ottón Solís queda en vilo, desde el 17 de abril de este año cuando renunció como líder del partido.
Desde cierta perspectiva, el hecho de que Solís se aparte sería oportuno para que la agrupación pueda renovarse.
Por otro lado, puede ser difícil para muchos partidarios despedir a don Ottón, quien en dos ocasiones (tres, si se incluyera el referéndum del Cafta), ha cosechado éxitos para el partido.
Sin duda, persisten fuerzas leales al fundador.
El solismo cuenta con sus adeptos en el propio partido, evidenciado por la elección de Elizabeth Fonseca como presidenta. Mientras tanto, los posibles sucesores son aún casi invisibles.
Uno de ellos, Epsy Campbell, es considerada por mucha gente como una izquierdista moderada, además es carismática y lidera una generación en gran parte joven y pragmática.
No obstante, Campbell casi ha desaparecido del escenario político desde la lucha interna por la candidatura en 2010, tras denuncias por parte de opositores a lo interno del partido. Esto se dio no solo por conflictos de interés comercial, sino también por supuestos cuestionamientos morales, ninguno de los cuales ha sido comprobado.
Por su parte, Román Macaya ha expresado interés en tomar las riendas del PAC.
No obstante, siendo Macaya una persona de corte empresarial, sería difícil que logre el apoyo de muchos seguidores de la línea tradicional rojiamarilla.
En las condiciones políticas actuales, existe un espacio amplio en el cual podría crecer el PAC.
Pero antes de que el partido encuentre su norte, tiene que navegar por una ruta sumamente complicada, ¿y con la mano de quién en el timón?

¿Futuro fragmentado?
Partido Unidad Social Cristiana


Lo que era un continente se ha transformado en archipiélago, integrado por varias pequeñas islas, cada una de las cuales pretende unir a las demás, bajo la histórica bandera rojiazul.
Quizás el aspecto más positivo para los seguidores del Partido Unidad Social Cristiana, mientras tanto, es que ya están acostumbrados al fracaso,
De hecho, haberse quedado con seis diputados en los comicios de febrero pasado, no fue tan terrible, en comparación con los de hace cuatro años, cuando obtuvo cinco curules.
Además, al igual que en el caso del Partido Acción Ciudadana, existe un potencial vacío en el poder que podría llenar el PUSC, dado que el Partido Liberación Nacional y sus aliados se perciben como una fuerza que está jalando al país hacia la derecha.
En lo que al vacío se refiere, los socialcristianos podrían contar con la ventaja de que mucha gente percibe al PUSC como más flexible que el PAC o que el Movimiento Libertario.
Otro factor optimista es que todavía existe un grupo de seguidores leales a la marca “mariachi” (pese a que sean menos ahora que en épocas anteriores), que podrían formar la base de un replanteamiento de la agrupación.
No obstante, estos factores conforman una realidad bastante triste para un partido que logró elegir tres presidentes en el periodo entre 1990 y 2002, año en el cual además contó con 19 diputados, pero que hoy en día enfrenta una crisis severa.
El principal peligro para el partido es que la lucha interna para renovarlo tenga el efecto de atomizarlo, al punto de que deje de existir como un factor político real.
Por cierto, hay una gran cantidad de pretendientes, cada uno con sus fortalezas y debilidades, cada uno con planteamientos ideológicos distintos.
Pese a que el máximo líder del PUSC desde mediados de la década de 1980, Rafael Angel Calderón Fournier, ha sido dañado por la condena el 5 de octubre de 2009 por el delito de peculado, sentencia que apeló y se encuentra actualmente en la Sala de Casación, si quedara absuelto sin duda volvería al escenario político.
Mientras tanto, el calderonismo mantiene su fuerza en la Asamblea, tras la elección como diputada de su esposa, Gloria Bejarano, así como del ex vicepresidente, Luis Fishman.
Por otro lado, hay al menos tres grupos adicionales, concursando por la oportunidad de reconstruir el PUSC.
En primera instancia, se está organizando otro grupo calderonista, se trata del ex presidente, Abel Pacheco, así como del ex ministro de Transportes, Rodolfo Méndez Mata, en torno a los principios del presidente, Rafael Angel Calderón Guardia, padre de Calderón Fournier.
Otros candidatos incluyen al abogado Pedro Muñoz, del bufete Arias & Muñoz, así como un tercer grupo que todavía mantiene el anonimato pero tendría fichas que abogan por una economía liberal.
Cada uno de esos grupos tiene sus fortalezas y debilidades.
Por su parte, Muñoz tiene una gran capacidad de negociación legal, a nivel internacional, así como nacional, además, como columnista de este medio se ha expresado de manera profunda acerca de una gran variedad de temas sociales y económicos.
Por otro lado, enfrentaría la necesidad de casi construir un equipo nuevo para apoyar su candidatura.
En lo que a Pacheco y Méndez se refiere, ellos pretenden inyectar en el PUSC los valores impulsados en la vida nacional por Calderón Guardia en la década de 1940, incluidas las garantías sociales, así como la fundación de la Universidad de Costa Rica.
Sin embargo, podría ser difícil para ellos animar a la gente joven.
Mientras tanto, el tercer grupo tendría figuras de corte neoliberal, que no se diferencian mucho al menos en el campo económico en lo que ofrecen el PLN o el ML.
La participación de estos y quizás otros candidatos podría revigorizar al PUSC. Por otro lado, la lucha interna que esas candidaturas representan, podría debilitar al PUSC y hasta acabar con él.

Redacción
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