Nuria Marín

Enviar
Lunes 12 Marzo, 2012


Creciendo [email protected]
Dorada y dañada


En este año implementamos en nuestro grupo empresarial un programa deportivo para aquellos colaboradores que así lo quisieran. Además de una preocupación por mejorar su salud, consideramos que daría un especial valor agregado a nuestra cultura organizacional.
Para quienes participamos en el programa se nos dio un menú con cuatro opciones deportivas a escoger y luego se nos realizó un plan personalizado por el profesional en la materia Andrés Alfaro. Al final me decidí por el correr bajo la consigna: más vale tarde que nunca.
Confieso que ni en mis mejores días de deportista me gustaba esta práctica. Como basquetbolista me encantaban las emociones del deporte grupal pero literalmente odiaba las tediosas jornadas necesarias para desarrollar la necesaria condición física, eso que llamábamos “el tener aire.”
Pues bien, tantos años después me veo intentando tomarle el gusto a esa práctica y muy contenta se lo comenté a mi dermatólogo el Dr. Harry Hidalgo, quien al saberlo me advirtió tuviese muchísimo cuidado, pues en los últimos años el cáncer de piel se ha incrementado de manera alarmante.
Tal es su preocupación que justamente se había lanzado a la quijotesca cruzada personal de organizar una carrera a realizarse en horas de la noche para hacer conciencia sobre el tema. La misma se realizó el pasado sábado en Montes de Oca.
Según me explicó, son varias las razones que inciden en esta mayor incidencia de cáncer en la piel: el aumento del promedio de vida, la disminución de la capa de ozono, nuevos estándares de belleza que favorecen el bronceado, así como la mayor inclinación de personas por hacer deportes y actividades recreativas al aire libre, prácticas en sí positivas, si se toman todas las medidas de protección.
Aprendí del reverso de la invitación a dicha carrera que el sol puede convertirse en causante no solo del cáncer de piel sino también del envejecimiento prematuro, afectaciones en los ojos como cataratas o queratitis y alteraciones al sistema inmune.
¿Qué significa todo lo anterior? No se trata en mi caso de dejar de practicar el deporte, sino de hacerlo de manera inteligente. Idealmente no entre 10 a.m. y 3 p.m., usar el bloqueador solar todos los días y especialmente los días que salga a correr y que este se ajuste a mi tipo de piel. Igualmente se recomienda el uso de antojos que bloqueen la luz ultravioleta además del uso de ropa adecuada.
Si eres de los que cree que solo hay que llevar bloqueador a la playa estás muy equivocado, soleado o nublado, hay que usar protección y esta se hace más necesaria cuánto más alta sea la altitud. La razón, una menor capa reduce la protección de la atmósfera a esos rayos solares.
Espero que como a mí esta información les resulte valiosa y desde este pequeño espacio que es mi columna, hoy quiero darle las gracias a don Harry, pues Usted nos demuestra que como ciudadano, uno puede con iniciativas como esta, marcar la diferencia. ¡Gracias!

Nuria Marín Raventós