Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 11 Agosto, 2011


De cal y de arena
¡Doña Laura, cuidado tira “trompa”!

La presidenta Chinchilla no da evidencias de entender que su gabinete “tiró bella” y que independientemente de que en su seno haya unas cuantas figuras de indiscutible solvencia intelectual y profesional, su presencia y valor se diluyen a falta de rumbo, de sentido de equipo (quizás por efecto de la ácida disputa de poder en el liberacionismo) y de alguien que vele por el orden y buena disposición de las cosas en tal cuerpo colegiado.
Sin duda, se impone una remodelación a fondo del gabinete, junto con la adopción de un programa de trabajo contentivo de cuatro o cinco grandes y urgentes temas de necesidad nacional en cuya ejecución debe estar involucrada la mandataria, vigilando comportamientos y exigiendo calidad y rendición de cuentas.
En tanto así ella no lo entienda y siga refugiada en meros cambios cosméticos, su gobierno irá dando tumbos con peligrosa pérdida de autoridad, impotente ante los problemas que más mortifican al costarricense y atizando su hastío y desencanto.
Hay síntomas de que la caldera social está aumentando alarmantemente de presión y no hay trazos de que este gabinete esté en capacidad de evitar su estallido. Simples cambios cosméticos pueden hacer que tras rodar, los dados marquen “trompa”.
El gabinete y también las regencias en los entes autónomos se va desgranando y no precisamente porque la Presidenta lo haya presionado.
En unos casos su propia incompetencia los sacó de la planilla; en otros la presión de la opinión pública y de la prensa fueron el desencadenante, no doña Laura, la que prometió la línea de firmeza y honestidad.
Fueron envidiables oportunidades que ella dejó pasar sin remodelar a fondo su junta de colaboradores. Hoy surge otra coyuntura parecida en la que la Jefe de Estado vuelve a subestimar la necesidad de cambios tras catorce meses de raquíticos resultados y de creciente inconformidad y frustración.
Tiene que ser que ella no percibe lo que está en las encuestas, de repente porque su pregonado estilo de gobierno la lleva a recluirse en una torre de marfil a la que ingresan solo los brochas y la que le brinda inmunidad a la crítica. He ahí el autismo que condena al fracaso todo proyecto político.
No sorprende la caída del Canciller. Lo que sorprende es su habilidad gatuna para sobrevivir en el cargo a pesar de tantas pifias y desatinos, el más grave de ellos que Isla Calero pasase a ser territorio en disputa y no parte de la soberanía de Costa Rica. Vargas, Tijerino, Doryan, Núñez y tantos otros… como Flores, Bolaños y Goyenaga sorprendentemente no fueron removidos por orden presidencial.
No muestra previsión alguna sobre los corrosivos efectos de la inepcia de la trilogía ministerial femenina para manejar el crítico sector agropecuario y sí dejó ir a una pieza tan valiosa como la Ministra de Salud por preferir una salida temporal y superficial, obviamente de la crisis en las finanzas de la Caja de Seguro Social que a lo que va a conducir es a su caída en “vuelta de campana”.
Tal vez nos sorprenda cuando se encienda la mecha del polvorín.
 
Alvaro Madrigal