Dólar para arriba y para abajo, ¿se acomoda en ¢575?
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El año empezó agitado en cuanto a las variables económicas y, conforme se fueron acercando las elecciones, el tipo de cambio comenzó a agitarse.

A pesar de esto, la tasa de cambio cerró ayer en ¢575,4 por tercera jornada consecutiva.

Y es que a partir del 29 de enero pasado el dólar fue ascendiendo desde los ¢571 hasta alcanzar los ¢577, sin embargo, el Central metió la cola, intervino, y el precio de la divisa inició el camino de retroceso.

Entre el 29 y el 30 de enero se inyectaron en el mercado unos $60 millones para controlar el precio.

La cuestión entonces es saber si se alcanzó un equilibrio en el precio o si solo se trata de un breve descanso para volver a moverse.

La situación económica del país y la coyuntura internacional invitan a pensar en que el dólar está tomando aire para seguir subiendo la cuesta, ya que el movimiento de los últimos días no respondió solo a la cuestión electoral.

El irresuelto déficit fiscal, que este año llegará al 7,1% del PIB, la falta de dinero fresco del gobierno, el alza en las tasas de interés e incluso el ascendente precio del petróleo meten presión al tipo de cambio.

Sin embargo, en toda esta ecuación hay que tener en cuenta la solidez de las reservas del Banco Central, que alcanzan los $7,1 mil millones.

Además, la entidad tiene como política intervenir en el mercado cuando los movimientos se escapan de su tendencia, esto quiere decir que, si su movimiento “natural” es al alza, el Banco deja que suceda, sin embargo, si el incremento es brusco, interviene para acomodar el precio a ese movimiento natural.

Si bien el hábito no es razón suficiente para predecir, nos da un buen parámetro para medir las cosas, y la experiencia nos está diciendo que el tipo de cambio seguirá al alza, pero cuando el movimiento sea exagerado, el Central intervendrá y la divisa se acomodará entre su valor inicial y el pico alcanzado.



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