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Manifestaciones tras llegada del depuesto presidente Zelaya
Disturbios en Tegucigalpa se cobran la primera vida
• Nicaragua niega haber reforzado sus tropas en la frontera hondureña

Tegucigalpa
EFE y El País

La Policía de Honduras informó que un hombre que resultó herido la noche del martes en los disturbios que se registraron en Tegucigalpa murió ayer en un hospital de esta capital.
Las causas de su deceso están en investigación, indico el portavoz de la Policía, Orlin Cerrato.
Aunque el jefe policial no identificó al occiso, el corresponsal del periódico El País, de España, reportó que se trataba de Francisco Alvarado, un albañil de 65 años, citando como fuente a María Alvarado, hermana de la víctima.
Es la primera víctima mortal de los disturbios registrados desde la llegada a Tegucigalpa, este lunes, del depuesto presidente Manuel Zelaya.
Francisco salió a las seis y media de la tarde del martes de su casa en la colonia Flor del Campo, un barrio humilde al sur de la capital hondureña, para comprar unos refrescos en una pulpería cuando se vio atrapado en una manifestación espontánea de la resistencia al Gobierno de hecho. Llegaron los efectivos antidisturbios de la policía y en el enfrentamiento, Francisco resultó gravemente herido de un disparo en el abdomen y murió al llegar al hospital, reporta el corresponsal en Tegucigalpa del diario español.
Otros cinco manifestantes están ingresados en el hospital Escuela de la capital hondureña, y uno de ellos, Josias Sánchez de 24 años, se encuentra grave con un disparo en el abdomen por el cual debe ser operado, según ha podido constatar este corresponsal.
Los disturbios se siguen repitiendo en varias zonas de la capital hondureña, mientras miles de hondureños se han lanzado a las calles en busca de abastecerse, después de que el Gobierno de facto suspendiera durante varias horas el toque de queda decretado tras el regreso sorpresivo del presidente Zelaya. Las puertas de los supermercados están abarrotadas de personas que buscan hacerse con alimentos y agua potable, y en medio de la desesperación, se han producido discusiones y enfrentamientos. El caos reina en Honduras.
Mientras se reportaba la primera víctima en la capital hondureña, el jefe del Ejército de Nicaragua, el general Omar Halleslevens, desmiente haber reforzado con más soldados la frontera con Honduras tras el regreso a ese país del depuesto presidente Manuel Zelaya.
El jefe militar aseguró que la presencia militar en la frontera con Honduras es igual a la que ha existido antes del golpe militar del 28 de junio pasado, en respuesta a los periodistas, que le preguntaron si la institución ha enviado más tropas al norte, tras el sorpresivo regreso de Zelaya a Tegucigalpa.
"El presidente (de Nicaragua, Daniel Ortega,) ha sido enfático y el mando militar de Nicaragua ha sido claro y preciso en ratificar que esta institución no ha movilizado ni un sólo hombre ni una pequeña unidad para la frontera con Honduras, ni siquiera para atender asuntos internos nuestros", enfatizó Halleslevens.
Por su parte, la representante del Movimiento Feministas de la Resistencia de Honduras, Indyra Mendoza, que agrupa a unas 5.000 personas, afirmó que la situación en este país es "alarmante" y que no descartan que haya una guerra civil.
"En Honduras están persiguiendo a las personas de la resistencia pacífica, no queremos guerra civil, la gente puede estarlo pensando por la situación que se está viviendo actualmente, pero no es lo que se quiere, pero no se puede descartar, con el Gobierno golpista nada es legal", declaró Mendoza a Efe en Managua.
Las fuerzas militares y policiales están haciendo "constantes disparos al aire. Tenemos a compañeros que están desaparecidos, la violencia ha sido sumamente alta en estos tres últimos días", aseguró la representante de la resistencia feminista.
Hasta ayer se reportaron 120 personas de la resistencia detenidas y trasladadas al estadio Chochi Sosa, de las cuales 40 son mujeres, que fueron golpeadas, afirmó la activista.
Mendoza, que se encuentra en Nicaragua para denunciar las "violaciones que se están cometiendo", expresó también que teme por la vida del presidente depuesto, Manuel Zelaya.
La dirigente del movimiento feminista demandó a su vez a la Organización de Estados Americanos (OEA) "ser más enérgica".
"Es importante que la comunidad internacional nos siga apoyando", si no, el régimen de Roberto Micheletti, que sustituyó a Zelaya en la Presidencia, "estaría más fortalecido en estos tiempos de preguerra. La OEA debe ser más enérgica, tomar más medidas", añadió.
La representante feminista acusó también a los militares hondureños de xenofobia con los nicaragüenses.
Las fuerzas de seguridad desalojaron ayer a los simpatizantes de Zelaya que se manifestaban frente a la embajada, después de lo cual se produjeron disturbios y enfrentamientos entre ambos bandos en algunos barrios de Tegucigalpa, y hoy la policía informó de la muerte de una persona que había resultado herida en esos incidentes.
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