Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 31 Julio, 2015

Una vez más, son las grandes políticas económicas y sociales las que definirán el rumbo

Disrupción del círculo de prosperidad

• El centro de la preocupación en el mundo actual es cómo crecer con equidad, ese es el rompecabezas que no logran armar la casi totalidad de los países en desarrollo y muchos países desarrollados. La mala noticia es que las piezas del rompecabezas, que antes encajaban relativamente bien, desde hace años ni siquiera calzan. Así lo muestra una reciente investigación de los profesores del Tecnológico de Massachussetts, Brynjolfsson y McAfee.
• En efecto, el algoritmo que funcionó relativamente bien en el pasado, de pronto empezó a funcionar al revés. Los investigadores plantean que los cuatro indicadores de una economía saludable se “divorciaron”. Estas medidas, denominadas como “el círculo de la prosperidad”, la componen el PIB per cápita, la productividad laboral, el número de trabajos y el ingreso familiar medio.


• El crecimiento del empleo y de los salarios marcharon en Estados Unidos casi a la perfección con el incremento de la productividad y las utilidades.  Así los trabajadores no solo creaban más riqueza, sino que también capturaban una parte de los mejores resultados económicos que se lograban. Este motor económico funcionó sin grandes obstáculos durante muchas décadas, hasta el año 2000, en que se dislocó.
• Desde hace quince años la productividad y el PIB en Estados Unidos han continuado creciendo, no así el empleo en el sector privado y el ingreso medio familiar. En este último caso se trata de cifras reales, es decir, aplicada la tasa de inflación. Las utilidades corporativas han tenido un importante crecimiento desde el 2000, con un año de excepción. La fórmula dejó de funcionar.
• ¿Por qué se está dando esto? A lo largo de la historia, señalan los investigadores, los grandes y positivos desarrollos económicos traen a menudo desagradables efectos laterales. La digitalización está creando nuevos tipos de disrupción económica. Se abrirán nuevas y mejores perspectivas para trabajadores con especiales capacidades tecnológicas y educación, pero una gran cantidad que no posean estas características, están y seguirán quedando fuera del escenario.
• Estamos siendo observadores y participantes de una era en que la tecnología se está moviendo con extrema rapidez y está impactando en todos los campos. Los beneficios para la humanidad son y seguirán siendo enormes, pero esta disrupción genera también nuevos desafíos para las sociedades.
• Brynjolfsson y McAfee agregan que “los resultados, en términos de compartir la prosperidad o el incremento de la inequidad, no serán determinados por las tecnologías, sino por las escogencias que hagamos como individuos, organizaciones y sociedades”. Una vez más, son las grandes políticas económicas y sociales las que definirán el rumbo.

Arturo Jofré
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