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Discusión necesaria

• El cineasta Robert Redford cuestiona la política guerrerista emprendida por su propio país

Leones por corderos
(Lions for Lambs)
Dirección: Robert Redford. Reparto: Robert Redford, Meryl Streep. Tom Cruise, Michael Peña. Duración: 1:32. Origen: EE.UU. 2007. Calificación: 7.

Han transcurrido siete años desde que el cineasta estadounidense Robert Redford realizara “La leyenda de Bagger Vance” (2000, inédita en Costa Rica). Ahora, el autor de títulos memorables como “Gente como uno” (1980) y “Nada es para siempre” (1992), regresa con la intención de mover conciencias.
Conocido por sus ideas liberales, Redford no busca imponer una tesis, sino que estimula una discusión necesaria, cuestionando la política guerrerista emprendida por su propio país en los últimos años. La ocasión la proporciona un libreto de Matthew Michael Carnahan, donde se entrelazan tres situaciones paralelas, solo aparentemente desligadas entre sí.
En Washington, la veterana periodista Janine Roth (Meryl Streep) se reúne con el senador republicano Jasper Irving (Tom Cruise). Este le ofrece la noticia exclusiva de una nueva estrategia militar, que se implementará en Afganistán.
En una universidad de California, el profesor de ciencias políticas Stephen Malley (Robert Redford) conversa con uno de sus mejores alumnos, el cual parece haber perdido todo interés en sus estudios. Mientras, en las montañas de Afganistán, dos infantes de marina, antiguos alumnos del profesor Malley, se extravían durante una misión, en la que su pelotón sufre una emboscada.
El segmento bélico, que debería ser el más emotivo y espectacular, resulta el más flojo. Hay un marcado acento retórico, en el retrato heroico de los dos soldados mártires, uno negro y otro latino, utilizados como carne de cañón. Es como si los autores de antemano quisieran evitar eventuales críticas de antipatriotismo. Y es que, en el segmento más impactante —el de la entrevista al senador— ellos critican duramente los “conflictos preventivos”, lanzados con la excusa de la lucha contra el terrorismo, y la complicidad de la prensa, al momento de justificar esos conflictos. Finalmente, la parte universitaria funciona como un llamado a los jóvenes, para que tomen posiciones y asuman responsabilidades, para bien o para mal.
La gran debilidad del filme reside en su estructura rígida, casi teatral, sobrecargada de diálogos redundantes. Esta vez, el director Redford parece olvidar los recursos más exquisitamente visuales del cine, y queda atrapado en una rutina de enfrentamientos verbales, que podrían enajenar a una porción del público. La ventaja es que el elenco sobresale, con desempeños de Meryl Streep y Tom Cruise dignos de los máximos elogios.
En todo caso, la relevancia de “Leones por corderos” es tan grande, que se hace obligatorio recomendarla, por encima de sus deficiencias formales.

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