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Diputados empiezan a recapacitar cuestionada alza
Se reduce a 42 grupo favorable a incremento salarial y podría perder aún más

El creciente descontento popular surgido en contra del proyecto que promueve la mayoría de las bancadas legislativas, para aumentarse el salario de ¢2 millones a ¢4,3 millones, hizo que ayer tres legisladores de diversos partidos y de forma sorpresiva, dieran marcha atrás en apoyar el alza salarial, tan solo un día después de que se pospusiera la discusión del cuestionado proyecto hasta el próximo lunes.
Se trata de los legisladores Gloria Bejarano y Luis Fishman, de la Unidad Social Cristiana (PUSC), y Rita Chaves, del Partido Accesibilidad sin Exclusión (PASE). En este último grupo político no se descarta que sus otros tres compañeros tomen una decisión similar si el clamor popular en contra del incremento sigue aumentando antes de la votación, prevista para el próximo lunes.
A pesar de su nueva posición, los legisladores que modificaron su criterio consideran que merecen devengar un salario equiparable al de los otros integrantes de los supremos poderes.
De esta forma el bloque de 45 legisladores, hasta hace unos días sólido, que en principio dijeron estar de acuerdo con el proyecto se redujo a 42; y podría disminuir aún más en los próximos días, ya que varios congresistas aseguran llevarle el pulso a la opinión popular y no descartan votar negativamente la iniciativa del alza salarial, tras pensar mejor las cosas y no asumir el costo político ante la ciudadanía.
A pesar de que los legisladores que anunciaron ayer su cambio de posición tienen diversas razones, lo cierto del caso es que todos coinciden en que el clamor popular y la presión son fuertes. Ya son 15 los diputados que no votarán afirmativamente la iniciativa, pues la bancada del Partido Acción Ciudadana, de 11 parlamentarios, y el legislador del Frente Amplio ya habían hecho pública su oposición anteriormente.
“El descontento popular que existe influyó en mí, pues cuando uno viene a trabajar al Congreso lo hace en representación del pueblo y si ellos están en contra, hay que ser consecuentes. La conciencia me dijo que yo estaba actuando mal. Respeto a quienes desean aprobar el aumento, pero considero que no es correcto en estos momentos. Quiero decirles que al fin me siento en calma”, expresó Luis Fishman, del PUSC.
En el caso del PASE, la legisladora informó que durante la reunión de la fracción decidieron dejar el tema a la libre y no imponer una línea, con el objetivo de que cada uno de los cuatro integrantes pueda actuar de acuerdo con la valoración que hacen de las circunstancias y de esa forma, decidan si respaldarán el proyecto.
“He venido desde hace días pensando en este tema y considero que este no es el momento más oportuno, tenemos que esperar que la Asamblea esté mejor asentada para discutirlo con más tiempo. No lo considero apropiado, pero respeto la decisión de los compañeros”, expresó Rita Chaves, del PASE.
Finalmente, una diputada adujo un posible conflicto de intereses en caso de votar afirmativamente el proyecto, por lo que anunció que no dará el aval a la iniciativa aunque reconoció que los legisladores merecen un mejor salario y estar en un mismo nivel que los magistrados y otros integrantes de los supremos poderes de la República.
“No voy a votar el proyecto de aumento salarial por razones personales, ya que si lo hiciera estaría beneficiando indirectamente a mi esposo como ex presidente de la República y la pensión de él es equivalente al salario de un diputado porque existiría un conflicto, creando un problema ético y penal”, manifestó Gloria Bejarano, diputada y esposa del ex presidente Rafael Angel Calderón.

Esteban Arrieta
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