Luis Alberto Muñoz

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Viernes 4 Julio, 2008

Diputados nadan en gasolina

Luis Alberto Muñoz
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Como resultado de la presión generada por el alza de los precios de los combustibles, ahora “todos” debemos apretarnos la faja, es decir, guardar el carro un día a la semana o enfrentar multas.
Sin embargo, este “todos” no incluye a “todos”, como suele suceder.


Este es el caso de los diputados, quienes se han negado a reducir su cuantiosa cuota de combustible, que ellos mismos se recetaron y además han manifestado inconformidad de ser incluidos en la restricción vehicular.
Actualmente, cada legislador recibe 500 litros de gasolina súper al mes, a pesar de que en muchos casos cuentan con vehículos que utilizan otro tipo de combustible.
Con este monto multiplicado por los 57 miembros del congreso, los diputados podrían hacer una piscina de 28.500 litros por mes para nadar en combustible y al año, podrían llenar una de 342 mil litros.
El volumen que manejan los congresistas mensualmente es superior al promedio de consumo de un taxi, trabajando 12 horas, 30 días.
Los “padres de la patria” como algunos han querido llamarlos, tienen un horario de oficina de lunes a jueves para realizar sus sesiones.
Como si los 500 litros no fueran suficientes, la Asamblea Legislativa les asigna 14 carros de doble tracción, con chofer y diésel incluidos para sus giras.
La pregunta lógica es ¿por qué no se les reduce la cuota en solidaridad con el resto del país?
Ante esto, algunos congresistas han salido al paso aduciendo que los cupones de hidrocarburos que reciben son parte de su salario.
Amparados a la ley, que ellos mismos aprobaron, los diputados defienden este privilegio.
Sin embargo, ¿si es verdaderamente parte de su salario, no deberían reportar este monto a la Caja de Seguro Social y Hacienda para efectos de renta?
Debido a las alzas de petróleo que golpean a los costarricenses, conforme los precios suben, los congresistas nacionales ven aumentado su monto de “gasolina súper”.
Algunos han llegado a aceptar que utilizan solamente una tercera parte del cupón, y que el resto la reparten entre su partido político para visitar comunidades.
Esto es un triple beneficio, ya que si para sus giras reciben carro, chofer y diésel, no estarían tocando los cupones, los cuales a su vez reparten según sus propios intereses.
Este es un ejemplo de que el principio de “autorregulación” conlleva a la “autorrepartición” de beneficios.
En momentos inclusive de mayor presión económica, Costa Rica contó con presidentes que dieron su ejemplo al donar su salario. En la actualidad este es el caso de don Oscar Arias.
Entonces, ¿qué les sucede a los diputados?, ¿dónde están los gestos y ejemplos de solidaridad?, ¿existe el amor a la patria y al pueblo?
Dolorosamente, la sensación que dejan este tema y el comportamiento de nuestros legisladores es, tristeza.