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Sábado, 17 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


Diálogo profesional y negociación

| Jueves 23 septiembre, 2010




En Costa Rica no existe una gran reforma que ponga al día las conquistas sociales consolidadas en la década de los 40 y que nos ha permitido ser un país excepcionalmente atractivo para el inversionista, el turista y todo el que quiera vivir en él

Diálogo profesional y negociación

La resolución de la Sala IV de restaurar al Sindicato de Japdeva, Sintrajap, da para pensar y reflexionar sobre muchos temas a la vez.
Desde pensar que la incompetencia profesional o la costumbre mediocre de hacer las cosas más o menos fue la causante, hasta pensar que se está desarrollando una lucha de clases que nunca se ha dado en nuestro país, de patrono que avasalla a sus trabajadores para conseguir un fin determinado que se lo marca un negocio como lo es, cualquier concesión.
Independientemente de lo que queramos pensar, el momento es ideal para plantearnos la verdad histórica de que en Costa Rica no existe una gran reforma que ponga al día nuestras conquistas sociales consolidadas en la década de los 40 y que nos ha permitido ser un país excepcionalmente atractivo para el inversionista, el turista y la persona que quiera vivir en él, colocándose a la cabeza en el mundo por su calidad de vida.
Si este momento se aprovecha para establecer y consolidar un sistema de diálogo y negociación con el objetivo de llegar a un gran acuerdo nacional, que permita fortalecer el equilibro sociopolítico, socioeconómico y obrero-patronal que tanto bien nos ha proporcionado, y alejarlo de la posibilidad real de destruirlo —que es por el camino que vamos—, habremos establecido el camino de la recuperación de Costa Rica que nos evite caer en el despeñadero de la violencia, de la injusticia con la ciudadanía y del abuso del crimen organizado.
Quienes conocen y son expertos, saben que el crimen organizado es hoy por hoy el peor enemigo que puede tener un país como Costa Rica; también saben que el crimen organizado no está en León XIII, ni en La Carpio, ni en Cieneguita de Limón para citar solo algunos lugares, sino que está dentro de las estructuras políticas, empresariales, económicas, intelectuales, que son las que definen el rumbo del país y a quienes ellos pueden matizar para hacer rentable su negocio.
Por lo tanto, si logramos revertir el rumbo actual que nos lleva al despeñadero y mejorar el entorno en que se desenvuelve el ciudadano, estaremos estorbando, de modo pacífico e inteligente, la proliferación y consolidación de los enemigos del respeto a las personas, a las instituciones, a la vida, a la democracia y a la libertad de cada uno de quienes habitamos este país.
Si en la década de los 40 se pusieron de acuerdo los políticos, los trabajadores, los empresarios y la Iglesia, hoy es posible lograr lo mismo con solo llamar a la apertura de ese acuerdo nacional, con el que indudablemente, volveremos a darle un ejemplo al mundo de cómo se solucionan correctamente los problemas de un país.
En el orden correcto, el Gobierno de la República es el llamado a hacer esta convocatoria, de lo contrario, se obligará a otras organizaciones a que, en aras del bien común, asuman esta tarea.

Juan Fco. Montealegre Martín
Ingeniero