Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 17 Septiembre, 2013

Los jugadores deben entender que lo más difícil está por venir y que, poniendo todo su esfuerzo en prepararse lo pueden enfrentar exitosamente


TROTANDO MUNDOS

Despertemos del Sueño a Tiempo

Han pasado unos días desde que Honduras nos ayudó a clasificar al Mundial de Brasil y solo Tano Pandolfo, defensor acérrimo y acertado del ahora aclamado entrenador, ha señalado la realidad ante la euforia de los ticos cortoplacistas que ahora lo ven todo color de rosa. Ya se olvidaron de que querían sustituir al señor Pinto y clamaban por traer a este jugador o aquel porque no íbamos bien.
No pudimos ganarle al colero para sacar una clasificación limpia, aunque ya hay locutores, más fanáticos que los que abarrotaron la Plaza de la Hispanidad, asegurándole a la fanaticada que no dependimos de nadie. Que ese parto de noventa minutos en el camerino de Jamaica sirva para recordarnos que no estamos a la altura de un mundial. No ver eso es ir a perder los tres primeros partidos y regresar fracasados pero “satisfechos de haber cumplido”, una de dos enfermedades ticas muy comunes. La otra, por supuesto, que los partidos, aunque vayamos ganando, terminan diez minutos antes.
Para merecer la clasificación estamos ahora en la obligación de ganarle a un Honduras dificilísimo y al queque de Méjico. Nadie quiere hablar de eso, pero no ganarles desnudaría una debilidad y una falta de preparación que nos descalificarían para ir a la contienda universal, aunque por las reglas ya estemos allá. Pasado ese escollo exitosamente nos sentiríamos más confiados de que podemos hacer un papel medianamente digno.
Pero eso no es todo. Los jugadores deberán estar a la orden del señor Pinto todo el tiempo que los necesite para corregir desacoples que apenas comienzan a mejorar. En Jamaica vimos algunas triangulaciones con contrarios encima que nos ilusionaron, pero una golondrina no hace verano. Sí los trece milloncejos que entraron, en vez de esfumarse, refuerzan las arcas de los clubes, talvez sus directores no se resistan tanto a prestar sus jugadores.
No recordamos haber escrito una columna sobre la Sele en que no dijéramos que hacía falta muchos fogueos con muy buenos equipos para llegar a un conjunto estado del arte. Ojalá en ultramar, para que los jugadores que no han jugado en el extranjero sepan cómo será la cosa en otro país, sin tener el panegírico de algunos periodistas que ahora ven en cada jugador tico a un Messi. Es vital que, con los ojos cerrados, los jugadores sepan donde están sus compañeros para que sus pases sean siempre certeros.
Capítulo aparte merece el tiro a gol. Se requieren muy largas horas de entrenamiento de delanteros y medios, desde mediana distancia y con un marco más pequeño, para subsanar esa enorme deficiencia de nuestro equipo. Ni que decir de la condición física, pues deben estar preparados para enfrentar juegos de ciento veinte minutos, muy frecuentes en el máximo torneo.
Finalmente, más allá de decirlo, los jugadores deben entender que lo más difícil está por venir y que, poniendo todo su esfuerzo en prepararse lo pueden enfrentar exitosamente.
Hacemos estos comentarios con nuestro país en el corazón, tan felices como el que más de haber clasificado, pero conscientes de que lo más difícil está aún por empezar y no ver la realidad es metérsele al tren.
Menos que esto nos llevará a un nuevo fracaso.}


Lic. Humberto Pacheco A., M.C.L.

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