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Sábado, 19 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


Despertemos Costa Rica, despertemos.

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 31 mayo, 2019


Sinceramente


El país confronta gravísimos problemas, quizás los mayores desde que tengo uso de razón. El desbalance fiscal obligará al país a grandes cambios estructurales en el campo del estado y sus instituciones. No es un proceso fácil ni puede hacerse de manera rápida. Solamente prescindir del 80% de los funcionarios que en Japdeva deben de despedirse tiene un costo en cesantía de treinta mil millones de colones. Una suma astronómica de la que el estado carece en estos momentos, pero conservar a todo el personal institucional costará dos mil quinientos millones mensuales para que estos no hagan nada de nada.

El déficit fiscal es enorme y el financiamiento a través de impuestos acaso llega al 47% del presupuesto nacional. O sea cerca del 53% del mismo se financia y refinancia a través de onerosos préstamos que asfixian al país en su amortización y el pago de los intereses a bancos. El 43% del presupuesto se destina a servicio de la deuda pública.

Las empresas privadas que son quienes generan riqueza, empleo privado, pagan cargas sociales e impuesto sobre la renta y son colectores del impuesto de ventas están cerrando sus puertas por docenas cada día. A éstas, a las que se acosó por ser defraudadoras y ahora se les necesita urgentemente para que cumplan con su alta función económica y social el país las cargó de trámites, permisos, impuestos, regulaciones y les creó un ambiente nefasto. Tan buenas que eran dicen los despedidos. Tan útiles que eran dicen los ciudadanos. Tan buenas generadoras de impuestos señalan los expertos en hacienda. Lo cierto es que la politiquería podría haber matado a la “gallina de los huevos de oro”.

Las pensiones de privilegio con cargo al presupuesto llegan a ser cerca del 2% del Producto Interno Bruto. Las transferencias a universidades y otras autonomías se hacen sobre la base de deudas y más deudas. Las reformas no fueron suficientes.

La economía lejos de crecer se contrae en el empleo. Ya cerca de trescientas mil personas carecen de trabajo y de sustento. Muchas empresas están despidiendo funcionarios cada día para aligerar sus costos. Las instituciones del estado enfrentan graves resultados que hacen pensar en escenarios oscuros. El ICE, en otro momento un buque insignia de nuestras instituciones, no deja de perder dinero en sumas incomprensibles. Proyectos se cierran, empresas absorbidas se someten a escrutinio por su inhabilidad de producir y el alto costo de adquisición de las mismas. Los últimos grandes proyectos se han sobregirado de sus presupuestos de manera muy grave lo que hace pensar que esa presupuestación no fue bien hecha, que elementos no fueron considerados o que son resabios del pasado en el cual se hacían las cosas a cualquier costo. Los costos del ICE pesan sobre la productividad del país y en momentos de grave necesidad de competir son un factor ominoso en nuestro horizonte.

Trescientas mil personas no tienen como ganarse la vida, comprar comida ni pagar alquiler. Trescientas mil familias están en un muy serio problema económico. Costa Rica no puede dejar que aumente ese desempleo y hay que reducirlo en el término de la distancia. El problema económico es gravísimo y el social una bomba que ya su espoleta se ha desprendido.

Trabajo, trabajo y más trabajo es lo que se necesita. Debemos poner al país de pie. El crédito interno debe de ser normal y no estar sujeto a las distorsiones que la captación del Ministerio de Hacienda introduce a las tasas de interés. Hay que revertir el cierre de empresas. Hay que re entrenar a los desocupados. Hay que lanzar un programa de ayuda ar las empresas que aun no han cerrado o se han ido y están en problemas. El país debe de reaccionar con total celeridad.

La población desempleada debe de ser re educada o re entrenada en las destrezas que están siendo demandadas y ellos pueden adquirir. La educación es crítica en la generación de empleo más allá de los servicios sanitarios neutros para evitar el acoso de quienes son minorías sexuales.

El país entero debe de colaborar en este esfuerzo. Debemos posponer un poco las críticas y bajar la tónica de los agresivos comentarios y escritos en contra del gobierno y su presidente, que lo es de todos los costarricenses. Miles de personas acusan al gobierno y a sus titulares de corruptos sin pruebas y de vagabundos e inútiles sin apreciar el esfuerzo que se hace. Debemos parar todos estos agresivos resentimientos electorales por haber perdido las elecciones de abril de 2018. El país requiere de menos gritería y expresiones de consigna electoral. Costa Rica necesita más sugerencias y esfuerzos comunes para sacar adelante al país. Este es un momento de unidad de propósitos ante la crisis y sus secuelas.

Esto es ahora y es muy en serio. Todos debemos unir esfuerzos y voluntades, sugerencias y acciones para buscar enderezar el rumbo del vapor en que todos navegamos y que si hace aguas nos mojaremos todos. Todos debemos asumir una actitud más positiva y más constructiva. Lo primero es lo primero y las tácticas de gobierno y del partido en el poder de dividir la sociedad costarricense con proyectos e ideas que inflaman a la población para hacerle olvidar la gravedad de la situación también debe de concluir de inmediato. Costa Rica que es nuestra patria nos lo pide en un momento decisivo.

Emilio R. Bruce

Profesor







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