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Martes 28 Julio, 2015

Ya una despegó, ahora esperamos ver surgir la otra Atenea, sabia, estratega, justa y guerrera

Despegó la primera Atenea

El BCR y sus trabajadores acordaron la semana pasada el recorte de beneficios laborales, disminuyendo los pagos por cesantía, horas extra e incentivos.
Este hito en la negociación de convenciones colectivas en el sistema público nacional contemporáneo fue obra nada más y nada menos que de Paola Mora Tumminelli, una joven abogada de 42 años, que asumió hace tres meses la presidencia de la Junta Directiva de esta institución financiera.


Contra oscuros vaticinios, actitudes pesimistas y miradas de incredulidad, Mora Tummimeli se entregó en cuerpo y alma a negociar con el sindicato “hacia la baja”, consciente de que era la alternativa viable, no solo para mantener la competitividad del banco más longevo en el país, sino también para proteger a los 4.182 trabajadores del BCR.
Las personas que hemos tenido el gusto de conocer a esta intrépida mujer nos damos cuenta de su liderazgo interactivo, horizontal, incluyente, que comparte poder y alienta la participación directa de sus compañeros de trabajo —y de negociación— con argumentaciones, diálogos, posiciones y proposiciones respetuosas y solidarias.
Ella es el tipo de líder a que alude los estudios de Mercadé y de Rossener, que concluyen que “dirigir en femenino” es hacerlo de forma directa, siempre en equipo, impulsando la participación, compartiendo la información y alimentando la autoestima de sus contrapartes.
Este liderazgo interactivo vinculado a la mujer se basa en compartir el poder y en reconocer la importancia de cada persona, transformando los intereses individuales de cada uno en metas de la organización.
Mientras que para el hombre la negociación pareciera ser una lucha en el ajuste de retribuciones, en donde ganar necesariamente conlleva a que alguien pierda, para la mujer es la creación de oportunidades para ambas partes bajo un consenso abierto, colaborativo y colegiado en donde solo existen beneficiados.
Con este orgullo de visibilizar el arduo y fructuoso trabajo de Paola, esperamos que otra mujer “de grandes ligas” como Sara Salazar Badilla, presidenta ejecutiva de Recope, haga lo propio reduciendo sustancialmente los beneficios laborales de la convención colectiva de los trabajadores de esta institución, que presuntamente les han costado a las finanzas del Estado costarricense más de ¢78.000 millones desde el año 2011.
Sara es una extraordinaria mujer, con una integridad hasta ahora incuestionable, que cuenta con las características de un liderazgo centrado en principios, orientado a servir y a construir, con ese distintivo liderazgo femenino que no se desprende de la intención de analizar, aprender y reflexionar, y con la capacidad de adaptación y la humildad que exige la reducción del ego.
Ya una despegó, ahora esperamos ver surgir la otra Atenea, sabia, estratega, justa y guerrera.

Marilyn Batista Márquez

Presidenta Programa para el Desarrollo de la Mujer Empresaria, Cámara de Comercio de Costa Rica