Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 25 Noviembre, 2014

Ya las vacas no pueden dar más leche para que siga la fiesta


Trotando Mundos

Desinterés, quiebra y fracaso

Antes de que una larga e intensa sesión de trabajo en Europa nos obligara a parar ese proceso, habíamos iniciado una serie denominada “Soluciones racionales hay…” Podríamos haberla continuado, pero encontramos tan pobre recepción que decidimos no “jodernos” haciéndolo.
A los ticos no les interesan las soluciones de fondo; lo que captura su atención son telenovelas como la del obispo y la desubicada Sala Cuarta; o la que ha subido de color entre los dos Solís, el señor Presidente que no quiere que le rebajen el presupuesto y el de las galletas de la Asamblea Legislativa, empeñado en hacerlo, mientras que, por razones electorales, sigue apoyando sindicatos como el de Limón que solo daño han hecho a esa provincia.
Es tan errática la actuación del segundo Solís, queriendo violentar el contrato de APM y sostener la argolla sindical que durante medio siglo ha mantenido a Limón explotado, y en el más espantoso subdesarrollo que, aún conociéndolo, nos sorprende. ¿Es acaso que don Ottón no se da cuenta de que un fracaso tan rotundo como el de Japdeva hay que pararlo? ¿No cree que medio siglo de probar sin producir nada para Limón, y sin que nadie más que el sindicato se beneficie, es más que suficiente? ¿Es que lo único que interesa a don Ottón, al igual que al Frente Amplio, son los votos sindicalistas en su ambición por ser presidente?
El país entero escuchó como estos señores, afirmando que son los dueños de NUESTROS muelles de Limón, sin sonrojarse se dejaron exigir la bicoca de QUINIENTOS MIL DOLARES CADA UNO por permitirle a Costa Rica licenciar otro muelle. ¿Entonces quiénes son los dueños de Limón, sus habitantes y el país, o Ronald Blear y su séquito?
Para ellos un censo de población que indica que el 86% está de acuerdo con APM no cuenta. Ellos son la mayoría gobernante y el resto son el pueblo sometido. Vaya, que parecido suena eso a la fallida doctrina comunista que hundió la Unión Soviética. Los que hemos tenido la fortuna de visitar los “country clubs” de esa argolla en Europa Central, podemos contarles la opulencia en que vivían los dirigentes. ¿El resto del pueblo? Gris, haciendo filas para- con cupones- comprar y comer siempre la misma porquería insípida, llevándose a la casa un salario de miseria, como el que se llevan los cubanos y los chinos para su casa. El gran negocio de las dictaduras comunistas, la mano de obra barata.
Necesitamos de un líder cabal que sea capaz de llevar adelante la reforma más importante que requiere este país. Un líder a quien no tiemble la mano acabar con los privilegios especiales para llevar al país por una senda racional, efectiva, vigorosa y, sobretodo, honrada.
La hora de las gollerías ha llegado a su final y hay que acabarla, simplemente porque el país no resiste- no importa lo que haga- seguirlas manteniendo.  Ya las vacas no pueden dar más leche para que siga la fiesta.
Además del de Limón, hay otros sindicatos que están quebrando al país: los educadores con las barbaries que se saben en Educación; los del ICE, empeñados en mantener la energía más cara del mundo porque las chizas están en la importación; los del MOPT, cientos sino miles vacacionando el año entero porque no tienen absolutamente nada que hacer.
La vaquita ya no sopla. Tratar de meterle más impuestos al país solo acabara por destrozarlo.

Humberto Pacheco A.
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