Deserción colegial golpea zonas de menor desarrollo
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Cifra en lugares alejados duplica la media nacional

Deserción colegial golpea zonas de menor desarrollo

Vacaciones de medio periodo son el momento más crítico

Salir de la pobreza mediante la educación formal podría no ser una opción para cientos de jóvenes en zonas de menor desarrollo. Las cifras de deserción revelan que muchos de ellos prefieren dejar las aulas a continuar con sus estudios.

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Aguirre, Sarapiquí y Coto Brus son los cantones que registran las mayores cifras de deserción después de las vacaciones de medio periodo.
No obstante, si se analizan los datos por colegio se obtiene que el Liceo de Alajuelita, el Liceo de San José y el Liceo de Aserrí, tienen las cifras más altas de abandono.
“Estamos trabajando en mapas de las zonas más vulnerables y más excluidas para planificar en esos distritos. Para 2015 vamos a dar un énfasis a estos lugares”, dijo Sonia Marta Mora, ministra de Educación Pública.
A nivel nacional, la deserción de secundaria fue la más baja de los últimos siete años. El abandono se registra en un 3,8%, lo que implica que 13.826 estudiantes dejaron las clases en los primeros seis meses del año.
El abandono intra-anual se calcula como la diferencia entre la matrícula inicial reportada por los centros educativos y la cantidad de estudiantes que regresaron a los centros educativos después del descanso de julio.
Un dato interesante es que la mayor cantidad de deserción se está registrando en los niveles de décimo y duodécimo año —último año en algunas modalidades, como colegios técnicos—, cuando anteriormente se daba en sétimo, primer año de secundaria.
De momento se desconocen las razones del porqué hay un cambio en las cifras y una baja en el abandono general.
Si bien por los niveles registrados se podría afirmar que la huelga de educadores no impactó en la salida de la mayoría de los jóvenes, no es un dato que se dé por un hecho, según el Ministerio de Educación Pública.
La gestión que están realizando algunos colegios, como llamadas telefónicas a los hogares, diálogo con los padres y aceleración en la entrega de becas, podrían incidir en los resultados, de acuerdo con algunas de las hipótesis.
Otro dato que llama la atención es que el envío de niños a lo que se conoce como prekínder viene en descenso. La cifra se puede asociar tanto con la baja natalidad como con la percepción de algunos padres de familia de que la educación inicia hasta la escuela.
“El Interactivo II se asocia más al cuidado y protección. En la reunión marco de la Organización de Estados Americanos se habló de que cada país propicie la educación antes de los seis años”, comentó Mora.

María Siu Lanzas
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@La_Republica


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