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Viernes, 14 de diciembre de 2018



CANDILEJAS


Desde el margen

Candilejas [email protected] | Viernes 04 noviembre, 2016

Foto de la película “Abrázame como antes” próxima en estrenarse.


¿Quiénes son los marginados? ¿Son los pobres? ¿Los desempleados? ¿Los migrantes involuntarios?  ¿Los sin hogar ni familia?

Son esos y muchos más.

Así lo percibe y lo razona el cineasta y profesor universitario, Jurgen Ureña, quién estrena a fin de año o inicios de 2017 una película de profundo tema con carácter universal: la necesidad de los seres humanos de sentir que pertenecen a una familia, aunque no sea la tradicional, o bien, a un grupo humano con el cual se identifiquen y donde se sientan comprendidos y queridos.

El filme se sumerge en la vida de Verónica, una mujer transgénero de unos 40 años, quien un día sufre un accidente de tránsito en el que el auto en que ella viajaba atropella a un adolescente, quién aparentemente se encuentra en situación de desamparo o riesgo social.

De manera impulsiva y solidaria, Verónica decide llevar al muchacho a su apartamento, donde le ofrece abrigo y comida. En su casa, vive además una niña, también transgénero, adoptada por ella.

“Somos seres biosico-sociales. Todos somos diferentes y por eso siempre reaccionamos de modo distinto.

Existe una  influencia del entorno, pero hay una toma de decisión que corresponde hacer a cada persona, solo que a veces las condiciones no le permiten tomar las resoluciones que ellas quisieran”, explica la psicóloga Jhiremmy Ramírez en torno al tema de las situaciones difíciles y de abandono en que pueden verse algunas personas.

“La desintegración familiar  crea una disminución en la calidad de vida de sus miembros  a nivel económico social y emocional. Ocurre también que se cambian los valores tradicionales por otros nuevos”, dice la socióloga Silvia Víquez.

“Los miembros de una familia desintegrada desarrollan sentimientos de ausencia, de culpabilidad, tristeza, enojo, entre otros, y esto los hace más vulnerables a caer en riesgo social” agrega Víquez.

“Los destinos encadenados de ‘Abrázame como antes’, que es el título de esta, mi más reciente película, revelan poco a poco el intento de unos personajes por alcanzar esa idea lejana y feliz que llamamos familia, en medio de un ambiente nocturno poblado por encuentros amorosos, música y rivalidades” dice el cineasta en una sinopsis de su filme.

“Los marginados son todas las personas que están en la periferia y los demás son los que están en el centro”, explica Jurgen Ureña y agrega que él se siente muy bien haciendo cine desde la periferia.

“Es ahí donde me interesa estar, no donde se hacen las grandes producciones a partir de gigantescos presupuestos” dice el cineasta que cuenta con diez obras entre cortos y largometrajes.

No obstante, aclara Ureña, existen muchos “márgenes y “centros”,  no solo los relacionados con el dinero.

Sus filmes han tenido éxito de público y de crítica dentro y fuera de Costa Rica. La vida de sus personajes transcurre en esas zonas marginales donde miles de personas han desarrollado capacidades extraordinarias intentando salir adelante o sobrevivir en una sociedad en la cual se ha desintegrado mucho la familia, el hogar como espacio donde sentirse protegido y querido.

En esa periferia encuentra Ureña un rico material para investigar, palpar y escribir guiones que a veces cambian, durante el proceso, por mandato de la realidad.

Se entra en contacto con muchas personas y sus vidas enseñan. En ellas se aprende sobre contextos y situaciones  que no imaginábamos, dice Jurgen Ureña.

En la familia que busca construir la mujer transgénero de su película, encuentran sus integrantes el amor, la contención, la esperanza que necesitan.  Ahí pueden sentirse parte de algo y solidarios entre sí.

Las personas marginadas, desde sus áreas de confinamiento social, desde sus escasas oportunidades de participar y decidir, desde su inhabilitación y sus espacios reducidos para el desarrollo personal y comunal, aún en sus precarias condiciones de formación y subsistencia, podrían representar una buena fuente potencial de recursos humanos para el desarrollo integral de un país, si tuvieran acceso a igualdad de oportunidades que el resto de la población, en especial a la educación, desde el kínder hasta la universidad.


Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores jefes y Directores de proyectos

[email protected]

 

Fuentes: www.eumed.net/libros • Foto: Cortesía Jurgen Ureña