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Sabemos que el camino más simple, en materia de infraestructura, es el de dejar las cosas como están. Pero Costa Rica necesita con urgencia que se abandone ese camino fácil


Desastres retrasan la producción

Hoy los costarricenses se ven mucho más afectados que en años anteriores por causa de las tormentas tropicales, típicas de esta época del año, debido a la gran debilidad que padece el país en su infraestructura vial y sus puentes.
Esto coloca a los costarricenses en general y al sector productivo en una difícil situación a la cual, sin duda no deberíamos haber llegado.
No solo la actual administración sino los gobiernos pasados debieron cumplir con su obligación de velar por que todo estuviera en buenas condiciones.
Hubo dinero pero se dio prioridad a otras cosas de menor importancia. Esto cambió la situación de Costa Rica en cuanto a soportar, sin mayores tragedias o problemas, las conocidas inclemencias del tiempo.
Vemos hoy cómo la tragedia afecta a México con algunos muertos y miles y miles de personas refugiadas en albergues.
Pero no solo México sino Centroamérica, el Caribe y Estados Unidos se ven afectados por huracanes que, de acuerdo con su categoría golpean con mayor o menor fuerza a estas regiones.
Y lo que aumenta la preocupación hoy en nuestro país es que solo se está reaccionando ante los desastres. Se toman medidas para intentar apagar los incendios. Pero el asunto requiere una profunda transformación del ministerio a cargo.
¿Cuáles son las medidas que a la fecha se han tomado para verificar el estado del resto de carreteras y puentes para prevenir nuevos desastres como el que hoy impide el paso por la Circunvalación?
¿Por qué sigue todo como está en la entidad responsable del problema, habiéndose comprobado que su actual estructura no funciona?
¿No merecen los costarricenses que este gobierno utilice el tiempo que le queda haciendo la reestructuración total que requiere el MOPT para retornar a un funcionamiento adecuado?
Son preguntas constantes de todos los sectores de la población que no reciben ninguna respuesta.
Sabemos que el camino más simple, el menos complicado, es el de dejar las cosas como están. Pero sabemos también que Costa Rica necesita con urgencia que se abandone ese camino fácil y se corrijan los errores cometidos a fin de atender las necesidades de la población.
Se suele criticar a la prensa por señalar estas cosas, pero ella no hace más que dar una voz a los habitantes que claman por ser escuchados.
¿Será escuchado este clamor?
 

 

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